PLATAFORMA
PC, PS5,
PLATAFORMA RESEÑADA
PS5,
DESARROLLADOR
Screen Burn Interactive
PUBLISHER
Konami
FECHA DE SALIDA
24/09/2026

De regreso a la pesadilla
Evolucionar es necesario, pero también muy complicado. Cuando hablamos de series con una extensa historia en esta industria, es fácil ver a diferentes estudios batallar con la idea de reinventarse, no solo para mantenerse al día en un mercado en constante cambio, sino para hacer que los conceptos que cautivaron a los jugadores se mantengan vigentes. En el caso de Silent Hill, es indudable que, tras la desaparición de Team Silent, esta serie sufrió una gran crisis de identidad que no fue del agrado del público. Aunque parecía que Silent Hills, a cargo de Hideo Kojima, era el camino correcto, Konami toma la decisión de dar marcha atrás, dejando a la propiedad en una pausa indefinida de la cual por fin ha salido.
En el 2024, tras años de ausencia, Konami y Bloober Team nos entregaron el remake de Silent Hill 2, una apuesta segura que dejó en claro que la compañía japonesa por fin estaba lista para revivir nuestras peores pesadillas y reabrir las puertas a este pueblo infernal. Aunque muchos pensaron que imitar los esfuerzos de Capcom iba a ser su estrategia, los encargados de esta propiedad decidieron que el mejor camino era reencontrar la voz de esta serie. En el 2025 llegó Silent Hill f, en donde muchos elementos fueron modificados de forma sustancial y, aunque el resultado final fue positivo, dejó en claro que el futuro de esta franquicia no seguiría una ruta tradicional.
Ahora, por tercera año consecutivo, nos encontramos ante las puertas de un pueblo lleno de horrores. En esta ocasión, Silent Hill: Townfall se posiciona como una nueva propuesta para la serie, una que retoma elementos de lo que pudo ser Silent Hills y, en el proceso, quiere pintar un futuro muy prometedor para esta serie. ¿Es Silent Hill: Townfall el juego que todos estábamos esperando? ¿La perspectiva en primera persona funciona para esta franquicia? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.
La tragedia de St. Amelia
A diferencia de su competidor directo, Resident Evil, la serie de Silent Hill siempre se ha caracterizado por ofrecer historias con una perspectiva psicológica. Lo importante no es lo que vemos directamente, sino la manera en la que estos eventos exploran los aspectos más negativos del ser humano. De esta forma, la narrativa no nos ofrece un viaje claro que cualquiera puede entender, sino que funciona como un rompecabezas en donde la solución varía por persona y cada resultado es completamente válido, incluso si todos obtienen una imagen diferente. Es así que Silent Hill: Townfall no rompe con esta tradición. En su lugar, expande esta idea con una trama enfocada en tres personajes que tienen que enfrentar el trauma colectivo de un pueblo.

Sin alguna explicación, Simon Ordell, nuestro protagonista, emerge del océano que rodea al pueblo de St. Amelia. Con la promesa de solucionar el problema en el que se encuentra, el náufrago se da a la tarea de encontrar a Zoe Ellis, una enfermera, y a Richard, un empresario. Sin entender bien qué está sucediendo y por qué está en este lugar, Simon se embarca en una pesadilla enfocada en explorar la manera en la que una tragedia colectiva transforma a una pequeña población de Escocia en un infierno a punto de inundarse.
Las primeras horas de Silent Hill: Townfall son muy ambiguas. El juego tarda algo de tiempo en explicar la trama principal y el papel que juegan los tres personajes clave. Incluso cuando el título comienza a ofrecer respuestas, está claro que lo que obtenemos son verdades a medias, dejando mucho espacio para crear teorías e indagar en los documentos que encontramos en nuestro viaje. No es solo hasta el final que la imagen se vuelve algo clara. Al igual que otros exponentes del género y miembros de su serie, esta entrega no te da una solución clara. Depende por completo de cada jugador tratar de darle sentido a lo que aquí sucede.

Aunque esto puede sonar alienante para más de una persona, esta es la naturaleza del género, y Silent Hill: Townfall hace un buen trabajo al momento de mantener a la distancia una gran tragedia que se vive desde tres perspectivas. Si bien Simon es el protagonista, el título también le da un espacio a Zoe y Richard para explorar diferentes facetas de los eventos que aquí encontramos. La enfermera, por ejemplo, se enfoca en la reacción del público en general y la manera en la que estos sucesos crean un trauma colectivo que funciona como un fantasma que, poco a poco, consume todo a su alrededor. Por su parte, el empresario nos muestra a un monstruo que existe en nuestra vida cotidiana y cómo es que estos eventos, más que unir a la población, pueden dividirla.
Lo mejor de todo es que estos personajes van más allá de solo su simbolismo. Silent Hill: Townfall se toma el tiempo suficiente para construir una clara imagen de Zoe y Richard, explorando sus inseguridades y formas de ver la vida, lo cual crea un vínculo claro con el jugador. Gracias a que este par tiene un viaje claro, el título los utiliza más como herramientas para nutrir a su mundo y la pesadilla de Simon.

El protagonista, lamentablemente, no tiene una personalidad muy marcada, y parece que avanza sin una dirección clara, más allá de seguir a Richard y Zoe. Notablemente, su viaje es más personal, y no es tan fuerte como el que nos presentan los otros dos miembros de este grupo. Sin llegar a ser un mal personaje principal, es indudable que Simon no está tan bien construido como Hinako o James, lo cual hace que encontrar las piezas para el rompecabezas de la historia sea más complicado de lo debido.
Silent Hill: Townfall es una buena propuesta para la serie. El juego utiliza de gran forma su nueva locación y el enfoque en tres personajes permite que la narrativa tenga más espacio para explorar los temas que le presenta al jugador. Aunque es lamentable que Simon no sea un personaje tan bien construido, el resto del elenco ayuda a que el mensaje sea más claro, incluso si el inicio es más ambiguo de lo que debería.
Desde las profundidades
La pesadilla de St. Amelia no es algo que solo se nos muestra por medio de la historia, sino que también se siente gracias al apartado visual y al diseño de monstruos. El pueblo no se llama Silent Hill, pero tiene todos los elementos característicos de esta locación. Sin embargo, parte del trabajo de Screen Burn, los desarrolladores, nos remite a Silent Hill 2. Aunque parece que esta entrega tiene un conflicto de identidad al inicio, eventualmente encuentra su propia voz.

Parte de lo que hace especial a los juegos de esta serie es la forma en la que locaciones muy normales son transformadas hasta convertirse en pesadillas que pueden atormentar a cualquiera. Silent Hill: Townfall no es diferente en este apartado. Lo que eventualmente comienza como un pueblo pesquero o un hospital, eventualmente se convierte en un pedazo del infierno. Pasamos de calles cubiertas de neblina con un tono azul claro permanente a pasillos llenos de tuberías, cuartos oxidados y tuberías que obstruyen nuestro paso.
Si esto suena similar, es porque Silent Hill: Townfall toma muchas ideas de Silent Hill 2, especialmente en su primera mitad. Esto no solo es una decisión con la cual el estudio trata de crear una conexión con el resto de la serie y calmar a todos aquellos que dudan de esta entrega, sino que muchos de estos elementos están relacionados directamente con la tragedia de St. Amelia. No es algo claro al principio, pero eventualmente todas las decisiones de los desarrolladores cobran sentido.

Lo mejor de todo es que, eventualmente, Silent Hill: Townfall nos presenta locaciones únicas, como un complejo corporativo en donde la noche va cubriendo partes de esta zona conforme progresamos. Sin embargo, no estamos solos, ya que cada locación está infestada por una serie de criaturas sacadas desde las profundidades de las pesadillas de los protagonistas. Cada monstruo cuenta con un gran diseño que no solo les da una identidad dentro de la serie, sino que también refleja el estado mental del elenco y la tragedia del pueblo. Existe una clara razón por la cual muchos de los enemigos parecen personas que se ahogaron.
Aunque la selección no es tan grande, cada monstruo es imponente y son empleados de una manera efectiva para hacer que cada sección resalte aún más. Silent Hill: Townfall, al igual que en sus otros apartados, no nos presenta ideas y conceptos sin sentido. Cada pieza de su presentación visual tiene un impacto definido por la historia, como es el diseño de las criaturas, o afecta al gameplay, como es el hecho de que nos encontramos en 1996 y la tecnología de esta época influye en la forma en la que interactuamos con el mundo.

Todo esto se complementa con un gran desempeño técnico en el PlayStation 5 base. Jugar a 60fps o 30fps nos presenta grandes resultados. La experiencia es limpia, por lo que no se encontrarán con algún bug o glitch. El único detalle extraño es que Silent Hill: Townfall nos presenta con un letterbox al momento de jugar. Afortunadamente, esta es una opción, por lo que mi recomendación es apagarlo y solo mantenerlo para las cinemáticas.
Si bien el diseño de los protagonistas es algo genérico, no hay una gran selección de monstruos y la primera parte de la aventura retoma muchas ideas de Silent Hill 2, Silent Hill: Townfall cuenta con una presentación visual muy bien planeada. Cada enemigo y locación se complementa de gran forma con la narrativa y el diseño de las locaciones crea un mapa por el cual es divertido perderse. Toma algo de tiempo, pero St. Amelia se convierte en una gran pesadilla que los fans van a adorar.
Psicofonía
A diferencia de las dos previas entregas de la serie, Akira Yamaoka no forma parte de Silent Hill: Townfall, y es algo que se puede sentir inmediatamente. Esto no significa que el apartado sonoro del juego sea malo, todo lo contrario, pero la ausencia del compositor es notable, ya que aquí encontramos una serie de composiciones algo diferentes a las que muchos están acostumbrados. Afortunadamente, el diseño sonoro brilla y se posiciona como una de las principales herramientas para crear tensión.

En esta ocasión, Anthony Scott Burns asume el papel de compositor principal, y su trabajo es muy bueno. Sus composiciones no se adentran en el rock progresivo que encontramos en Silent Hill 2, pero sí nos presentan música que funciona como un gran acompañante para la pesadilla de Simon y compañía. En más de un sentido, el resultado es similar al de Signalis, en donde el ambiente oscuro e industrial cobra forma por medio de una cacofonía que envuelve al jugador en un sentimiento inquietante que crea la sensación de que siempre hay algo fuera de tu campo de visión.
Como sucede en estos casos, el diseño sonoro es parte esencial de la experiencia. Una cosa es ver a los monstruos a la distancia, y otra es memorizar sus sonidos, gritos, cómo pisan y otras características que te alertan de su presencia. Silent Hill: Townfall logra esto de una forma fantástica gracias al audio 3D del PlayStation 5 y, en más de una ocasión, un simple ruido te pondrá los pelos de punta y te obligará a buscar refugio. A la par, el título vende a la perfección su ubicación temporal, ya que muchos podrán identificar los sonidos clásicos de las computadoras, la conexión a internet y las llamadas de teléfono correspondientes a la década de 1990, creando un sentimiento de nostalgia para algunos y de confusión para otros.

Por si fuera poco, Silent Hill: Townfall cuenta con un gran elenco. Los tres actores principales venden a la perfección la depresión y los remordimientos de sus respectivos personajes. Aquí destaca Terry O'Quinn, famoso por su papel de John Locke en LOST y quien en esta ocasión le da vida a Richard, quien es capaz de encapsular a la perfección a un manipulador con un gran resentimiento. Una vez más, Simon es el caso más débil, aunque Jovan Adepo hace un gran trabajo con el guion que tiene.
Silent Hill: Townfall nos presenta un fenomenal apartado sonoro. Si bien la ausencia de Akira Yamaoka es notable, el trabajo de Anthony Scott Burns es de primer nivel, cumpliendo de gran forma la tarea de musicalizar una pesadilla en donde es imposible sentirse seguro. El diseño sonoro le da vida a este mundo y a sus criaturas, advirtiendo al jugador de peligros inminentes y del horror que nunca ve. Todo esto se complementa con un fuerte elenco de actores principales que, sin importar el material que tienen, hacen una labor fenomenal para darle vida a todos los personajes de esta entrega.
Greatest hits de Silent Hill
En más de un sentido, Silent Hill: Townfall juega a la segura. Si bien el trabajo de Screen Burn tiene un par de ideas originales y la perspectiva en primera persona da pie a secuencias bastante escalofriantes, el diseño de niveles y el comportamiento de enemigos ya lo hemos visto en otras experiencias dentro del género. Aunque esto puede sonar como algo negativo, los desarrolladores han creado un fantástico survival horror que, pese a recorrer un camino muy familiar en su primera mitad, eventualmente nos ofrece ideas más originales que demuestran un futuro positivo para la serie.

Silent Hill: Townfall es un survival horror en toda la expresión de la palabra. Si bien los enfrentamientos son parte de la experiencia, el enfoque está en sobrevivir con los pocos recursos que tenemos a nuestra disposición. De esta forma, el trabajo de Screen Burn mantiene intactos los tres pilares del género, logrando un gran balance entre exploración, combate y acertijos. Todo esto dentro de un diseño de niveles que será familiar para todos los fans de esta serie.
Aunque cada capítulo de Silent Hill: Townfall nos presenta con diferentes objetivos y retos, el juego se siente como una selección de enormes cuartos de escape, en donde hay que resolver múltiples acertijos mientras tratamos de escabullirnos de los monstruos. En este sentido, la primera mitad del juego es muy similar a Silent Hill 2. Hay que investigar un pueblo y entrar a diferentes tiendas para encontrar ítems de progresión. Después hay que atravesar departamentos, explorar un hospital y, aunque no hay prisión, sí una morgue con ideas muy similares.

Esto no significa que Silent Hill: Townfall es una copia directa de lo que encontramos en la segunda entrega de la serie. Los acertijos, progresión y enemigos son diferentes, pero es imposible no tener un sentimiento de déjà vu. Afortunadamente, la segunda mitad del juego nos presenta ideas y situaciones diferentes. Aquí destaca un complejo corporativo que funciona como un pequeño sandbox, en donde visitar cada tienda y hogar nos ofrece un pequeño reto mental muy bien construido. Aunque esto también utiliza conceptos clásicos de la serie y el género, la ejecución y la escala le dan una personalidad única a esta entrega.
Incluso en los momentos en donde Silent Hill: Townfall juega a la segura, el título nos sigue presentando un gran diseño de niveles en donde los otros dos pilares de la experiencia tienen la oportunidad de brillar. Por un lado, los acertijos están muy bien construidos. Con la excepción de dos momentos, el trabajo de Screen Burn nos ofrece todas las herramientas necesarias para superar cada reto mental. Aquí se nos presentan búsquedas masivas a lo largo de locaciones agobiantes, complejos mecanismos que nos piden revisar cada documento y ponerle atención al ambiente, hasta combinaciones que ponen a prueba tu habilidad para vincular dos o más elementos para activar cierto objeto.

Es muy divertido tratar de encontrar cada solución mientras hay una enorme criatura que te persigue o el ambiente va cambiando para atormentarte mientras tienes que memorizar números o encontrar cierto patrón en pinturas. Lo mejor de todo es que, si en algún punto te topas con una pared, siempre puedes bajar la dificultad de los acertijos, lo cual solo te resalta cierta información, pero aún tienes que encontrar cómo es que las respuestas encajan en los rompecabezas que aquí encontramos.
Sin embargo, esta tarea no es fácil, ya que cada acertijo en Silent Hill: Townfall está acompañado de una serie de enemigos que funcionan como obstáculos que puedes esquivar o vencer, aunque esto último no es recomendado. El combate de este título es muy tradicional. Cada personaje tiene acceso a un arma de cuerpo a cuerpo, como una pipa, la cual se va gastando conforme atacas y bloqueas los golpes de los enemigos. En la dificultad normal, estos objetos se rompen tras pelear contra tres o cuatro criaturas, y cada zona usualmente tiene el doble o triple de monstruos.

Afortunadamente, hay un par de alternativas. A lo largo de los escenarios también encontrarás botellas y piedras que puedes lanzar directamente a los enemigos para detenerlos por un instante o, lo más efectivo, distraerlos. Todas las criaturas cuentan con un gran oído, por lo que pueden escuchar fácilmente cuando corres. Es así que lo mejor es hacer que su atención sea redirigida a otros lados. Lo mejor de todo es que el diseño de niveles toma esto en consideración, ya que también hay momentos en donde puedes interactuar con el ambiente para despistarlos, ya sea prendiendo un radio o activando la alarma de un carro.
Por si fuera poco, Simon y Richard también tienen acceso a armas de fuego. Sin embargo, usarlas no es tan recomendado. Por un lado, hay pocas municiones y es fácil fallar los tiros, especialmente en contra de algunos de los enemigos más erráticos. A la par, un disparo hace mucho ruido. Si bien eliminar un monstruo con dos o tres balas puede sonar como una buena idea, también alertarás a todas las criaturas cerca. El combate nunca es la prioridad. El título nos da las suficientes herramientas para escabullirnos y hay más de una forma de evitar algún enfrentamiento, aunque lograr esto no siempre es fácil.

Uno de los elementos distintivos de Silent Hill: Townfall es la forma en la que el juego indica la posición de los enemigos. Simon tiene acceso a una CRT TV portátil, en donde puedes ver claramente la ubicación y los movimientos de los monstruos cercanos, con el detalle de que solo puedes ver a una criatura, por lo que constantemente tienes que cambiar de canal para ver qué está más allá del muro. Zoe, por su parte, cuenta con un beeper que, si bien te indica a todos los rivales alrededor, es muy impreciso. Por si esto fuera poco, también hay cuartos en donde puedes esconderte hasta que creas necesario.
Por lo general, la inteligencia de los enemigos tiene un buen balance, al menos en la dificultad normal. Tus errores son castigados de forma adecuada, pero también hay espacio para salir corriendo y llegar a una zona segura. Sin embargo, hay un par de momentos en donde parece que Simon es un imán de monstruos. Esto usualmente ocurre en espacios pequeños, lo cual resulta en momentos frustrantes, especialmente considerando que también hay monstruos que no puedes derrotar o aturdir. Si bien los casos son contados, son muy notorios y pueden hacer que más de una persona crea que el juego es injusto sin razón alguna.

Ahora, la pregunta es: ¿Silent Hill: Townfall es aterrador? Como siempre, la respuesta va a variar entre persona, pero el juego hace un gran trabajo al crear una atmósfera opresiva en donde sientes que estás contra las cuerdas en cada momento posible. Gracias a que el título utiliza una cámara en primera persona, hay una constante sensación de que hay algo fuera de tu campo de vista. De igual forma, esta entrega nos presenta lugares muy oscuros en donde solo una pequeña luz ilumina lo que está directamente frente a nosotros.
Es más de un sentido, lo que no ves es lo que más te aterra. Incluso cuando sabes que un enemigo está cerca, la anticipación es lo que impide que te muevas. Aun si detrás de la puerta no hay algo que te haga daño, nunca sabes si al girar te vas a encontrar con tu peor pesadilla. Silent Hill: Townfall mantiene este sentimiento durante todo el juego y es imposible no agarrar el control con todas tus fuerzas con la esperanza de que la señal que hay en la CRT TV desaparezca después de maldecir e implorarle a todos los Dioses posibles.

Silent Hill: Townfall es un fantástico survival horror. Si bien es cierto que Screen Burn juega muy a la segura durante su primera mitad, ofreciendo un diseño y retos que han demostrado ser efectivos en el pasado, la ejecución sigue siendo de primer nivel. Lo mejor de todo es que, cuando llega la segunda mitad, el estudio nos presenta buenos acertijos, así como un diseño de niveles y monstruos mucho más únicos, creando una pesadilla de la cual quieres despertar, pero al mismo tiempo no quieres abandonar.
Una pesadilla de la cual no quieres despertar

Mientras que el remake de Silent Hill 2 fue una apuesta muy segura y Silent Hill f fue un experimento más arriesgado, Silent Hill: Townfall se encuentra en un punto medio. Screen Burn sabe muy bien qué es lo que los fans desean de esta serie y entregan lo esperado, pero también demuestran potencial para lo que podría ser un futuro más osado. La historia es un misterio, y si bien el protagonista no es tan llamativo, la narrativa explora el miedo colectivo de una forma lo suficientemente atractiva para que cada jugador encuentre una respuesta diferente a esta pesadilla.
Pese a que Silent Hill: Townfall nos presenta un pueblo e ideas muy tradicionales para la serie, Screen Burn, eventualmente, logra encontrar una identidad visual única que es cautivadora y aterradora al mismo tiempo. Todo esto se complementa con un gran apartado sonoro en donde el nuevo compositor le da vida a una ciudad abandonada y un infierno sacado directamente desde las profundidades del océano.
Silent Hill: Townfall es un survival horror que sabe qué es lo que los fans quieren, y entrega exactamente lo deseado. Tal vez no tome muchos riesgos en su diseño, combate y acertijos, pero sí nos presenta una experiencia aterradora de la cual es difícil despertarse. Es un trabajo muy tradicional al inicio, y no es sino hasta el final que comienza a experimentar con ideas más atractivas. Si Scream Burn continúa trabajando con Konami, solo espero que su siguiente juego tome más riesgos, porque han demostrado que tienen una voz muy interesante que, con un poco más de confianza, puede sobresalir en esta industria.
Silent Hill: Townfall es todo lo que los fans deseaban. Screen Burn no reinventa la serie. En su lugar, el estudio de Escocia se encargó de presentarnos un survival horror que utiliza de gran forma las fortalezas del género para ofrecernos una experiencia aterradora que pinta un futuro muy positivo para la franquicia. No puedo esperar para ver qué otros planes tiene Konami, ya que los últimos juegos han dejado en claro que el renacimiento de esta pesadilla nos seguirá atormentando por un buen tiempo.


































































