Review – Hot Wheels Infinite Rush

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Milestone regresa a Hot Wheels 

A lo largo de esta generación, Milestone nos ha entregado algunos de los mejores juegos de carreras que puedes encontrar hoy en día. Aunque el estudio italiano se caracterizó por simuladores durante un tiempo, a principios de la década nos presentaron Hot Wheels Unleashed, título que tomó por sorpresa a millones de jugadores. Con esta entrega, el equipo regresó a las experiencias arcade y el resultado fue un fantástico uso de esta licencia. No contentos con este trabajo, en el 2023 lanzaron una secuela y, a inicios del 2026, publicaron Screamer. Estos proyectos han sido recibidos de gran forma y dejan en claro que Milestone sabe muy bien cómo estar frente al volante, algo que quieren demostrar una vez más con Hot Wheels Infinite Rush.

Anunciado hace unos meses, Hot Wheels Infinite Rush se posiciona no solo como la siguiente entrega de esta amada serie, sino que llevará a Milestone a un camino que no había recorrido en el pasado. En esta ocasión, el estudio ha experimentado con el concepto de un juego de carreras en un mundo abierto, algo que inmediatamente ocasionó más de una comparación con Forza Horizon. A esto se le sumó el hecho de que estamos ante el tercer Hot Wheels Unleashed en todo menos nombre, por lo que los fans esperan bastante de este proyecto.

Es así que el nuevo trabajo de Milestone llega a nuestras manos en medio de un periodo con mucha competencia en la pista. Sin embargo, el estudio italiano espera que su más reciente título sea capaz de sobresalir, no solo en septiembre, sino dentro de su género. ¿Es Hot Wheels Infinite Rush el juego de carreras arcade que todos estaban esperando? ¿Acaso este título hace algo especial con su mundo abierto? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.

Rápido y furioso

Al igual que sus antecesores, Hot Wheels Infinite Rush no trata de implementar una historia. En su lugar, Milestone se ha enfocado en crear una experiencia de un solo jugador con una progresión en donde los retos van escalando de dificultad. Esto es algo que vimos en los dos títulos pasados, pero en esta ocasión tenemos a nuestra disposición cuatro mapas que funcionan como gigantescos menús interactivos, algo que puede sonar decepcionante para muchos, y lo es hasta cierto punto, pero eventualmente este elemento logra implementarse en forma. 

Hot Wheels Infinite Rush no rompe terreno nuevo con el tipo de retos que nos presenta. A lo largo de estos cuatro mundos abiertos hay múltiples carreras en donde tienes que llegar a la meta antes que nadie, competencias contra el reloj, algunos retos que te piden realizar cierta maniobra para juntar puntos, así como pequeñas actividades que nos dan la oportunidad de interactuar con cada locación de una forma interesante. De esta forma, la progresión está dividida en misiones clásicas del género, en donde tenemos pistas determinadas, y tareas adicionales que se desarrollan en las calles.

Las primeras son los retos mejor diseñados del juego. Aquí encontramos pistas con múltiples curvas, acelerados y alguna interferencia clásica de Hot Wheels. Dependiendo del objetivo, el reto va a variar. En las carreras tradicionales hay que llegar al podio, lo cual significa que es necesario vencer a otros competidores. Notablemente, aquí hay un par de variaciones, ya que junto a la estructura tradicional de las competencias, están de regreso los desafíos de eliminación, en donde tienes que permanecer a la cabeza del grupo por un determinado tiempo, algo similar al Knockout Tour de Mario Kart World.

Lo que hace interesantes a estas pruebas es el hecho de que el juego te obliga a usar un vehículo de cierta clase. Retomando la idea de Hot Wheels Unleashed 2, Hot Wheels Infinite Rush nos ofrece diferentes tipos de carros, solo que en esta ocasión la cifra ha sido reducida a solo cuatro: velocidad, derrape, titanes y versátiles; cada uno enfocándose en diversos aspectos. Esto significa que cada reto está diseñado para funcionar de cierta forma. El trabajo de Milestone cuenta con un gran diseño, por lo que siempre es interesante ver cómo es que cada pista se transforma para ofrecer los mejores desafíos posibles.

Por ejemplo, una carrera enfocada al derrape tendrá muchas más curvas y espacios cerrados que te exigen dominar este sistema. Por su parte, las pistas de titanes, las cuales involucran a carros más pesados, te piden encontrar el punto perfecto para usar el boost, ya que este elemento se produce de forma automática, pero abusar de él ocasiona una pequeña explosión en el automóvil. Si bien las carreras tradicionales hacen un buen uso de esta idea, son los retos los que más salen a relucir. Aquí, el objetivo está en juntar cierta cantidad de puntos realizando acciones específicas, como mantener la mayor velocidad posible durante cierto tiempo o destruyendo llantas.

Pese a los entretenidos retos que Hot Wheels Infinite Rush nos presenta, el juego no hace un buen uso de su mundo abierto, ya que cada misión nos transporta a un escenario con bordes delimitados. Esto tiene que suceder para ofrecer el fantástico diseño de niveles, pero también es una lástima que el atractivo principal de esta entrega no forme parte de sus eventos estelares. Afortunadamente, las actividades adicionales tratan de solucionar esto, incluso si el resultado no es tan fuerte.

A lo largo de cada mundo abierto, el juego nos presenta diversas actividades que van desde retos de velocidad en donde tienes que llegar a cierto punto del escenario lo antes posible, o simplemente te piden observar el mundo y tomarle foto a cierta atracción. Estas son misiones cortas, de no más de un minuto, que sirven como distracciones. La mayoría son inconsecuentes, pero al menos utilizan el escenario de una forma interesante. Por ejemplo, una tarea nos pide llevar cierto carro a un edificio en específico, con la particularidad de que cada vez que choques o destruyas un objeto, pierdes vida, lo cual te obliga a ser más cuidadoso y estar al tanto de los coches que circulan por todos lados. 

Sin embargo, las actividades más interesantes son los rivales. Estos son competidores que recorren cada mundo abierto y, una vez que los encuentras, la carrera empieza justo en donde estás. No hay muros, todos los choques NPC siguen con su curso, y tu único objetivo es cruzar ciertos puntos de control, aunque la forma en la que llegas a ellos depende por completo de ti. Pese a la corta duración de estas competencias, estas son algunas de las mejores misiones que Hot Wheels Infinite Rush tiene para nosotros. Es divertida, retadora, utiliza de buena forma el mundo abierto y cero intrusiva. 

Hot Wheels Infinite Rush recorre la delgada línea entre retos específicos con un gran diseño de niveles, pero que no utiliza su mundo abierto, y actividades adicionales que sí toman en cuenta el escenario, pero son demasiado simples o muy cortas. Aunque la idea es proporcionar un buen balance con esta estructura, el resultado final termina dejando al jugador con un deseo de más. No hay algo malo con este camino, pero está lejos de ser perfecto. 

El mayor pecado del juego de Milestone es no utilizar de forma efectiva su mundo abierto, tratando cada escenario como un gigantesco selector de misiones. Si bien hay un par de retos que sí funcionan con esta idea, Hot Wheels Infinite Rush no cumple con su potencial, y el resultado final es un título que, especialmente en sus primeras horas, es muy aburrido, ya que en lugar de tener todas las misiones al inicio, comienzas con una pequeña selección y, eventualmente, desbloqueas más. 

Hot Wheels Infinite Rush está lejos de ser un mal juego. Cada uno de sus retos está bien diseñado, pero al mismo tiempo se queda a medias en ciertos aspectos. En donde brillan las misiones principales, las actividades secundarias fallan, y viceversa. Si bien es cierto que hay bastante contenido de un solo jugador, la distribución de este material es inadecuada y el resultado es una experiencia que te dejará con una sensación incompleta. 

El plástico cobra vida

Milestone es un estudio que no solo destaca por su gran diseño de niveles y enganchantes sistemas de conducción, sino que también sabe trabajar muy bien con la marca de Hot Wheels. Desde el primer juego en la serie, los desarrolladores han sido capaces de rendirle honor a los carros de juguete y, en el proceso, crear escenarios que se sienten como si hubieran sido construidos por niños que utilizan lo que tienen a su alcance. Todo esto se mantiene intacto en Hot Wheels Infinite Rush, aunque con la diferencia de que cada uno de los mundos abiertos no ofrece la característica combinación entre realismo y plástico.

El gran cambio en comparación con previas entregas es el hecho de que Hot Wheels Infinite Rush se desarrolla en un mundo completamente imaginado por un niño. Lejos han quedado los garajes o recámaras con pistas de Hot Wheels. Ahora nos encontramos en diferentes escenarios que parecen que fueron creados utilizando una combinación de Mega Blocks y los ya característicos caminos de esta propiedad. El resultado es atractivo, aunque algo simple. 

Cada mundo abierto cuenta con una clara identidad visual, transportando al jugador a Wheelswood, una ciudad estilo Los Ángeles; Gearville, un pueblo en medio del desierto con una zona industrial; Citypark, una selva llena de fósiles de dinosaurios; y Japan, literalmente Japón. Junto a un diseño único, cada escenario cuenta con una estructura inspirada en los juguetes de Hot Wheels que funciona como la gran atracción de cierto lugar. En Wheelswood, por ejemplo, encontramos a un gigantesco mono en la cima de un edificio, el cual está claramente inspirado en King Kong. 

Cada locación cuenta con una identidad única, y si bien no todas cuentan con un diseño que utiliza a la perfección los sistemas del juego, todas son un deleite visual. Mis favoritos son Japan y Wheelswood. Al tomar como punto de partida locaciones del mundo real, Milestone se ha dado a la tarea de ofrecer una combinación entre recreación y homenaje, tal cual lo haría un niño en su cuarto. Esto también beneficia al gameplay, ya que las calles cerradas, montañas con curvas y espacios abiertos permiten que sea mucho más interesante recorrer cada lugar.

Lamentablemente, no se puede decir lo mismo de Gearville y Citypark. Estos mapas no son malos y, una vez más, cuentan con un fantástico apartado visual, pero su diseño es menos consistente, por lo que no es tan divertido recorrer estos escenarios. Aunque es cierto que estas locaciones son un deleite visual, las verdaderas estrellas son los carros.

Una vez más, Milestone ha hecho un trabajo fenomenal al ofrecernos versiones digitales de algunos de los coches de juguete más icónicos en el mundo. No solo encontramos recreaciones fieles de varios modelos, sino que los desarrolladores se dieron a la tarea de replicar cada mínimo detalle. Es muy fácil ver cada modelo y apreciar el acabado de plástico, con los ocasionales rayones que dejan en claro el paso del tiempo y su uso. Es algo que nunca deja de impresionar.

Lo mejor de todo es que Hot Wheels Infinite Rush no solo cuenta con vehículos tradicionales, sino que también vemos carros alocados, con formas de dinosaurios o acabados que no puedes dejar de ver. Por si fuera poco, Milestone consiguió la licencia de algunas marcas de coches, como Volvo y Volkswagen, así como figuras de la cultura popular, como Snoopy. No vemos algo tan grande como en previas entregas, pero la selección inicial de carros es simplemente impresionante y la gran estrella de esta experiencia.

Milestone no ha vuelto a fallar. El apartado visual de Hot Wheels Infinite Rush es increíble. Los escenarios, aunque con un diseño mixto en algunos casos, son hermosos, transportándonos a la imaginación de un niño que ha creado ciudades con sus juguetes. Una vez más, los vehículos son fieles recreaciones de las figuras con las que muchos crecimos, con una absurda atención al detalle y una colección que cumple el sueño de muchas personas. 

Puedo ser mejor 

Mientras que la presentación visual nos ofrece una experiencia impresionante, el apartado sonoro, una vez más, no toma el escenario principal. En su lugar, Milestone se encargó de crear un buen acompañante, pero que es muy probable que sea ignorado por muchos jugadores. Afortunadamente, el diseño sonoro vuelve a sobresalir, otorgándole un nivel de realismo a los vehículos de plástico.

Hot Wheels Infinite Rush cuenta con un soundtrack lleno de energía enfocado en crear la atmósfera adecuada para este juego de carreras. Lamentablemente, el trabajo se siente muy genérico. Aquí encontramos a los clásicos, rock, metal y electrónica, acompañado de un poco de pop en los menús, algo que parece sacado de cualquier FIFA, o EA Sports FC, de los últimos 10 años. No es malo, y el resultado final continúa con lo visto en entregas pasadas, pero esto también significa que será imposible recordar una sola tonada después de horas y horas en este mundo. 

Afortunadamente, el diseño sonoro es el caso contrario. Cada automóvil que está a nuestra disposición emite un sonido único al conducirlo. Sin embargo, aquí no encontramos la presencia del coche como juguete, sino algo más tradicional. Al tomar el volante, no oímos al plástico en acción, sino que los verdaderos efectos toman el escenario principal. Es decir, el F1 se va a escuchar como su contraparte real. Esto no solo se limita al motor, ya que al derrapar también es posible escuchar algo más realista, incluso si las ruedas de cada vehículo no se mueven.

Hot Wheels Infinite Rush cumple con lo esperado en su apartado sonoro. Si bien es una lástima que, por tercera ocasión, el soundtrack sea tan olvidable que ni siquiera puedo recordar alguna tonada después de horas y horas en este juego, algo que no sucede en Screamer, el uso de motores reales es un elemento atractivo, incluso si esta dirección desentona con el diseño de los carros de juguete. Claramente había espacio para ofrecer algo más atractivo, pero el resultado final se limita a cumplir con lo básico.

Reto Hot Wheels

Milestone es un estudio que sabe hacer juegos de carreras. Si bien es cierto que el estudio puede tambalearse en otros apartados, la realidad es que este equipo sabe perfectamente qué se necesita para darle al jugador una experiencia con buenas mecánicas y una gran sensación de velocidad. Esto fue cierto para los últimos títulos del estudio, y es algo que podemos ver una vez más en Hot Wheels Infinite Rush, en donde el equipo ha pulido ciertos elementos introducidos en entregas pasadas, ofreciendo uno de sus títulos más divertidos hasta el momento.

Hot Wheels Infinite Rush sigue la línea de sus dos previas entregas. Es decir, estamos ante un juego de carreras arcade con un enfoque en el sistema de derrapado y boost. Ahora, este título no trata de cambiar las mecánicas centrales de la experiencia. En su lugar, Milestone se ha dado a la tarea de refinar el sistema de clases que se implementó en Hot Wheels Unleashed 2. En lugar de tener seis diferentes tipos de vehículos, aquí solo encontramos cuatro. Como lo mencioné, a nuestra disposición están vehículos de velocidad, derrape, titanes y versátiles, los cuales cuentan con variaciones de los sistemas principales.

Un coche de derrape, por ejemplo, solo obtendrá combustible para el boost al realizar derrapes cerrados, incitando al jugador a realizar maniobras más arriesgadas. Por su parte, los automóviles de velocidad generan boost al alcanzar la velocidad máxima, con lo cual el título te pide siempre mantener el acelerador a tope. Cada uno se siente lo suficientemente diferente y, por si fuera poco, todos los vehículos cuentan con diferentes estadísticas que van a determinar aspectos como qué tan rápido puede ir cierto carro. 

A esto se le suma un sistema de mejoras en donde puedes equipar diferentes engranajes a cada automóvil, aumentando aspectos como la aceleración y el derrape. Si bien esto suena muy interesante, Hot Wheels Infinite Rush no rompe terreno nuevo. En su lugar, refina todo lo que vimos en la entrega pasada, ofreciendo ideas que ya todos conocemos de una forma más simplificada, algo que introduce estos elementos a jugadores que no tienen tanta experiencia con el género.

Cuando hablamos de mecánicas y sistemas, Milestone no falla. Hot Wheels Infinite Rush utiliza de gran forma todos sus elementos para ofrecernos un juego de carreras arcade que se siente de maravilla en las manos. A la par, cada uno de los retos está construido con un tipo de vehículo en mente, por lo que aquí encontramos un gran diseño de pistas. Sin embargo, todo esto ya se esperaba. Al ser la tercera entrega en una exitosa serie, los desarrolladores ya contaban con las piezas puestas, y si bien la forma en la que pulen todas sus ideas merece ser apreciada, la gran novedad aquí es el mundo abierto que, como ya lo mencioné, deja mucho que desear.

Como juego de mundo abierto, Hot Wheels Infinite Rush es muy simple, y no en el buen sentido. Cada mapa se siente vacío. Si bien hay un par de coleccionables y las actividades secundarias ofrecen una buena distracción, no hay algo que justifique su inclusión. Con la excepción del mapa de Japan, los escenarios carecen de un diseño de niveles atractivo y se llegan a sentir como menús muy complicados, en donde solo vas de misión a misión sin prestarle atención a todo lo que nos rodea, fallando en la tarea principal de este género.

Lo peor de todo es que el juego no utiliza todo el potencial de su concepto. Hot Wheels Infinite Rush bien pudo ser una versión más juguetona de Forza Horizon, presentando eventos contra algún juguete gigante o algo más que solo carreras por calles vacías. Este es un sentimiento que resalta más durante las primeras horas de juego, en donde cada mapa solo tiene un par de actividades, ocasionando que trasladarse de lado a lado sea más tedioso de lo necesario. Aunque es cierto que esto se resuelve un poco una vez que avanzas y desbloqueas más actividades, para este punto ya será demasiado tarde para muchos jugadores.

Si Hot Wheels Infinite Rush hubiera continuado en la misma línea de sus dos predecesores, el resultado hubiera sido un poco más simple, pero hubiera tenido una mejor ejecución. En su lugar, tenemos un fantástico título en las manos, con el refinamiento que la serie necesitaba, pero que llega a ser más aburrido de lo necesario. No hay algo que justifique su mundo abierto, y el hecho de que cada mapa sea extremadamente sencillo da la idea de que esta fue una idea que fue tomada sin el pensamiento necesario. 

Fuera del podio

Hot Wheels Infinite Rush está lejos de ser un mal juego, pero sí puede ser considerado el peor de la serie. No hay duda alguna de que Milestone realizó mejoras importantes, pero el mundo abierto nunca llega a implementarse de la forma correcta. Todas las misiones principales cuentan con un gran diseño de niveles, pero no aprovechan sus escenarios, mientras que las actividades secundarias sí juegan de forma efectiva con cada mapa, pero carecen de la suficiente complejidad para hacer que estos retos adicionales sean entretenidos.

Una vez más, Milestone ha creado una fantástica representación del plástico. Todos los escenarios, pese a tener diseños cuestionables, nos ofrecen un apartado visual increíble, llevando al jugador a ciudades creadas con la imaginación de un niño. Lamentablemente, la presentación sonora vuelve a ser mixta, con un gran diseño de audio, pero con un soundtrack muy débil que no le rinde honor al tipo de experiencia que ha llegado a nuestras manos.

Los sistemas de derrape y boost están de regreso, así como las diferentes clases, y los desarrolladores han hecho un fantástico trabajo al refinar y simplificar cada elemento hasta ofrecernos uno de los juegos de carreras arcade más divertidos del momento. Lamentablemente, la torpe implementación del mundo abierto evita que Hot Wheels Infinite Rush sea tan adictivo como sus predecesores. El resultado final es una experiencia que, si bien será entretenida durante un par de horas, rápidamente pierde su magia.

Sebastian Quiroz
Sebastian Quiroz
27 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.
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