Review – Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara

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De regreso a Ezo 

No es un secreto que los procesos de desarrollo para producciones AAA han escalado a un nivel insano para la industria. Crear un juego de esta escala involucra años y años de trabajo, así como un soporte financiero enorme. Esto no es algo nuevo y múltiples compañías han intentado encontrar una solución a este dilema. Algunas han invertido en juegos como servicio, mientras que otras siguen un camino más tradicional. Desde hace tiempo, el DLC se ha posicionado como oferta segura que sirve para darle un segundo aire a cierto título, no solo recuperando a un sector de los jugadores, sino atrayendo a aquellos que, por alguna y otra razón, se perdieron del lanzamiento original y son cautivados por versiones completas. Esto es algo común para PlayStation, y Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara deja en claro que esto seguirá siendo muy frecuente para la empresa.

El año pasado, Sucker Punch nos entregó Ghost of Yōtei, la secuela del aclamado Ghost of Tsushima. El trabajo del 2025 es considerado una de las mejores propuestas de los PlayStation Studios en esta generación. La historia logró cautivar a millones de fans. La presentación visual y sonora demostró todos los valores de producciones del estudio. El gameplay nos ofreció una evolución natural que expandió todos los elementos que amamos del título de 2020. De esta forma, muchos querían seguir en esta versión virtual de Japón y, para su suerte, ya está disponible una expansión que cumple sus deseos.

Hace unos días llegó Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara, un DLC que no solo nos ofrece una expansión para la historia, sino que también agrega un modo de juego estilo roguelite, todo bajo el nombre de Ghost of Yōtei: Complete Edition. ¿Vale la pena regresar a este mundo por este contenido? ¿Hay algún cambio importante en este paquete? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.

El veneno de la serpiente 

Cuando hablamos de DLC, hay dos caminos que los estudios usualmente toman. Por un lado, los desarrolladores pueden presentar historias alternas o epílogos que se sientan como agregados sustanciales que los equipos decidieron implementar por gusto. Sin embargo, también hay expansiones que claramente formaban parte de la aventura principal, pero fueron retenidas hasta cierto momento, ofreciendo algo que, al final del día, es inconsecuente para la trama principal. Lamentablemente, Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara cae en este segundo grupo.

En medio de su camino de venganza, Atsu se encuentra con Nagato, un viejo aliado. Sin embargo, esta reunión es todo menos positiva. El nuevo personaje trae consigo un fantasma con el cual la protagonista tendrá que lidiar. Por si fuera poco, un grupo de maleantes, conocidos como los Vipers, ha comenzado a causar estragos en la región de Ashoro Foothills. Con sentimientos encontrados y la promesa de una gran riqueza, nuestra heroína no tiene más remedio que aliarse con su viejo romance para traer orden a esta zona y, en el camino, cerrar la herida más grande que le dejó la batalla de Sekigahara. 

Echoes of Sekigahara, en más de un sentido, se siente como una parte más del juego base. En lugar de ofrecer un epílogo o explorar el pasado de Atsu como es debido, Sucker Punch nos presenta una sección que bien pudo formar parte de la aventura principal. Esto significa que su inclusión en estos momentos, un año después del lanzamiento original, es inconsecuente. Nada de lo que el título nos presenta en el DLC tiene impacto en la trama principal, el desarrollo de la protagonista o la forma en la que vemos este mundo. Dentro del marco general, esta travesía no cuenta con un solo elemento que la logre destacar del resto, algo que no es un gran problema si piensas adentrarte en este mundo por primera vez por medio de la Complete Edition, pero que sí decepcionará a quienes regresarán con esta expansión. Es el caso contrario a Iki Island en Ghost of Tsushima.

Ahora, esto no significa que Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara sea una pérdida completa de tiempo. La expansión sí nos da un mejor vistazo al pasado de Atsu y nos presenta una faceta de la protagonista que es poco explorada en el juego base. La relación que tiene con Nagato es la estrella aquí. Si bien la batalla interna que tiene la protagonista, en donde su misión de venganza choca con las relaciones que crea en Ezo, es algo que vemos en la experiencia base, el DLC explora este tema desde un punto de vista romántico. 

A la par, el contenido secundario del DLC trata de crear una relación entre Atsu y The Snake, uno de los Yōtei Six que solo vemos en el prólogo del juego. El título utiliza este espacio para explorar la naturaleza violenta de la protagonista y cómo es que sus acciones tienen un impacto negativo en Ezo, incluso si el resultado termina por beneficiar a todos a su alrededor. Es una lástima que esta perspectiva no tenga la atención que se merece, ya que es una forma más de indagar en el conflicto interno que hace al personaje principal más atractivo.

Sin embargo, y como ya lo mencioné, nada de lo que vemos en Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara cambia lo que ya sabíamos de Atsu y su misión. Claro, la expansión agrega un par de detalles adicionales de su pasado, revelando por fin cómo es que vivió la batalla de Sekigahara, pero el statu quo del mundo sigue siendo el mismo y, una vez que abandonas la zona del DLC, el resto de Ezo sigue funcionando tal cual lo hizo antes de esta travesía. Para aquellos que disfrutaron de la experiencia base el año pasado, esta expansión tiene un impacto mínimo.

Este es el mayor problema de Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara. A diferencia de Iki Island, el cual nos presentó un gran epílogo para la historia de Jin Sakai, el cual nos ofrece un dilema único, esta nueva expansión no busca sobresalir dentro de la trama general, sino que es una pieza más dentro de un rompecabezas que ya estaba completo. Claro, la historia sigue siendo entretenida y hay varios momentos impresionantes, con una simbología clara, pero no hay algo que justifique su existencia.

Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara nos ofrece una aventura entretenida, con un nuevo personaje muy carismático y respuestas al pasado de la protagonista. Sin embargo, Sucker Punch se limitó a crear una zona más dentro del mapa y no una expansión que sea capaz de darnos una nueva mirada a Atsu y su mundo. Dentro del marco general, este contenido es un buen complemento. Sin embargo, como el gran atractivo del DLC, el pasado de Sekigahara termina por ser un recuerdo más.

Curando el veneno de la tierra 

Como DLC, Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara trabaja bajo los mismos estándares de la experiencia base. Esto significa que, pese a que aquí encontramos un par de ideas interesantes, Sucker Punch no nos presenta una evolución sustancial en lo que respecta a la presentación visual y sonora. No hay algo de malo con esto, especialmente considerando que el trabajo sigue siendo impresionante, pero no esperen algo que cambie por completo a Ezo.

Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara se sigue desarrollando en Ezo y, similar a la experiencia base, la región de Ashoro Foothills es un lugar hermoso, lleno de vistas impresionantes que demuestran las capacidades del PlayStation 5 y un desempeño de primer nivel. En esta ocasión nos encontramos en una zona envenenada por las acciones de los Vipers, quienes han contaminado todo lo que nos rodea. Esto significa que, al menos al inicio, el mapa es desagradable, pero en el buen sentido.

La introducción de Ashoro Foothills está protagonizada por neblina, bosques en deterioro y una vida animal inexistente. Sin embargo, al completar misiones secundarias y ayudar a los habitantes de la región, este mundo va cobrando vida de una forma que no solo es impresionante, sino que también funciona como una metáfora para Atsu. Los pastorales recuperan su color, el agua se vuelve cristalina y los lobos regresan a las colinas. El DLC nos pide trabajar para encontrar la belleza de este mundo, y el resultado es impresionante.

A la par, el DLC aún nos lleva por secciones lineales que nos ofrecen un espectáculo visual impresionante, como escalar una montaña en medio de una noche estrellada o pelear por nuestra vida en medio de una batalla campal. Todo esto acompañado de un gran apartado visual. Algo que no es nuevo de la expansión, pero que sí llegó tras el lanzamiento original, es un modo de 40fps con elementos de ray-tracing. Esta opción luce de maravilla en un PlayStation 5 base, y se ha convertido en mi forma favorita de explorar este mundo.

Por si fuera poco, Toma Otowa está de regreso como compositor. Su nuevo trabajo no solo nos ofrece la ya clásica combinación entre instrumentos japoneses tradicionales y un estilo inspirado en el Western, sino que también encontramos canciones más melancólicas, con Nagare Yoi Uta siendo la gran estrella del DLC. Sin duda alguna, una labor impresionante que le da nueva vida a uno de los mundos más hermosos de esta generación.

Todo esto se complementa con nuevas actuaciones de voz. Una vez más, Ai Fairouz hace un trabajo fenomenal como Atsu. Por su parte, Yoshimasa Hosoya captura de gran forma a Nagato, dándole la voz de un seductor con corazón de oro. Si bien el resto del elenco no aparece en el DLC, los dos actores principales en esta ocasión dan lo necesario para elevar cada una de las escenas que protagonizan.

Una vez más, Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara no presenta algo que no esté en el juego base, pero su presentación visual y sonora sigue siendo uno de los grandes atractivos de la experiencia. Ashoro Foothills es una región que está recuperando su vida, y presenciar la forma en la que pasa de una zona en la cúspide de la muerte a un área llena de esplendor es algo que merece ser destacado. El trabajo de Toma Otowa vuelve a ser impresionante, y las actuaciones de voz cumplen su labor a la perfección. Es más de lo que ya encontramos en la experiencia principal, pero esto sigue siendo algo fenomenal. 

Más de lo mismo

Ghost of Yōtei es un juego mecánicamente complejo. Con cinco diferentes tipos de armas, múltiples formas de atacar enemigos, un sistema de sigilo, herramientas a distancia y mucho más, el trabajo de Sucker Punch nos ofrece una experiencia redonda que es extremadamente satisfactoria de dominar, y de la cual puedes conocer en neustra reseña del título base aquí. De esta forma, Echoes of Sekigahara tenía la complicada tarea de expandir algo que ya estaba más que completo. Es así que los desarrolladores decidieron tomar el camino fácil, y solo agregar un par de extras que no tienen un impacto en el ritmo de gameplay, aunque son más que bienvenidos.

La estructura de Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara es exactamente la misma que la del juego base. Ashoro Foothills es una región de tamaño mediano con múltiples misiones principales, tareas opcionales, objetivos secundarios y coleccionables. Esto lo puedes completar en el orden que desees y todo ofrece algún tipo de recompensa. Si disfrutaste del juego base, sabrás exactamente qué es lo que esta expansión tiene para nosotros. Sin embargo, hay un par de novedades que le dan un poco más de variedad al combate.

Notablemente, Echoes of Sekigahara nos da la oportunidad de utilizar armas masivas. Estos son mazos de gran tamaño que hacen una enorme cantidad de daño, pero que se destruyen después de un par de golpes. No es algo que cambie por completo la forma en la que juegas. En su lugar, es una herramienta más que, cuando la ves en un escenario, vale mucho la pena usarla a tu favor. A la par, el DLC nos presenta dos armaduras que nos dan acceso a habilidades adicionales. Con esto es posible llamar a un par de lobos para que nos ayuden y disparar tres flechas al mismo tiempo.

Estas son todas las novedades que Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara nos presenta. Las armas masivas y las nuevas armaduras no son algo que cambien por completo la forma en la que jugamos, pero funcionan como herramientas adicionales que expanden nuestras opciones en cada combate. Esto puede sonar negativo para más de uno, pero la experiencia base ya está tan completa, que agregar algo adicional, al menos en este sentido, no era completamente necesario.

No me malinterpreten, había espacio para agregar algo sustancial, pero nunca tienes la sensación de que a Ghost of Yōtei le falte algo. Al final del día y, como ya lo mencioné, Echoes of Sekigahara no es un epílogo o una expansión a gran escala, sino una sección que bien pudo formar parte del juego base. La inconsecuencia de la historia también significa que los desarrolladores no crearon algún elemento que expandiera el gameplay de una manera importante, algo que puede decepcionar a más de uno.

Sin embargo, Ghost of Yōtei: Complete Edition va más allá de Echoes of Sekigahara. La expansión también introduce el modo de Most Wanted, un roguelite que funciona en varios aspectos, pero en otros no cumple con todo el potencial del sistema de combate del juego. Aquí tenemos a nuestra disposición cuatro personajes, cada uno con un enfoque diferente en el combate. Atsu, por ejemplo, es la clase básica, con sus dos katanas para realizar daño rápido y consistente. Oyuki, por su parte, funciona más como una shinobi, utilizando herramientas de ninja para desestabilizar a sus rivales.

Como en cualquier otro exponente del género, Most Wanted nos permite elegir mejoras y habilidades especiales al completar una sección de cada partida, que en esta ocasión son simples cuartos en donde peleas contra diversos enemigos. Lo interesante es que no tienes el armamento completo del juego base. Cada personaje solo tiene dos de las cinco armas principales y, si bien es posible agregar una extra dependiendo de tus elecciones, esto significa que tienes que encontrar la forma de vencer a los enemigos con escudos sin el kusarigama, por ejemplo.

Al completar cada partida, ya sea que derrotes al jefe del área o no, obtienes dinero que te permite mejorar atributos de forma permanente, comprar comida para obtener un aumento de poder momentáneo o incluso desbloquear más equipo y personajes. Es una aproximación bastante básica del género que, por lo general, cumple su objetivo. Recordemos que Ghost of Yōtei ya cuenta con un fantástico sistema de combate y, extrapolar estos elementos al roguelite funciona bastante bien, aunque está lejos de ser perfecto.

Notablemente, el sistema de sigilo es olvidado por completo en Most Wanted, por lo que muchas de las habilidades de los personajes no son aprovechadas. De igual forma, la dificultad es más elevada de lo necesario. Cada cuarto nos presenta a los enemigos en todo su esplendor, con armaduras, habilidades de todo tipo y un ejército de ellos esperando para derrotar a Atsu y compañía. Sin embargo, y como es natural para el género, comienzas muy débil. No hay una progresión natural en donde la dificultad escale. Lo único que puedes hacer es grindear hasta desbloquear las suficientes mejoras para tener un reto adecuado.

Most Wanted no es el gran atractivo de la Complete Edition, pero sí es un extra muy interesante. Aquellos que amaron el sistema de combate de la experiencia principal pueden invertir horas y horas cumpliendo todos los retos. Sin embargo, no esperen mucha variedad, ya que todo se reduce a pelear con enemigos y jefes, y será mejor que se preparen para una experiencia repetitiva con una curva de dificultad más elevada de lo necesario.

Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara no ofrece la gran expansión que, tal vez, muchos esperaban. La expansión cumple de buena forma su tarea de agregar más contenido, pero no hay algo que no veamos en el juego base. Aunque las armaduras adicionales y el nuevo tipo de arma son buenos agregados, nada de esto va a cambiar la forma en la que juegas. Por su parte, Most Wanted es un roguelite entretenido que, una vez que superas sus problemas iniciales, se vuelve bastante divertido, pero sin dejar de ser algo totalmente opcional.

Para los fans

Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara no se siente como un DLC que fue creado para expandir el juego base, sino como una parte del título original que fue retenida hasta este momento. La historia, aunque con ideas atractivas que exploran el pasado Atsu, es completamente inconsecuente. Por un lado, aquellos que regresan a Ezo no van a encontrar mucho de valor. Sin embargo, quienes se adentren por primera vez en este mundo no tendrán esta misma sensación.

El juego sigue siendo un deleite visual y sonoro. Ghost of Yōtei: Echoes of Sekigahara se encarga de agregar una nueva zona y expandir el trabajo de los actores de doblaje. Si bien es cierto que aquí no encontramos algo completamente nuevo, también es importante mencionar que esta sigue siendo una producción de primer nivel que deja en claro los mejores valores de los PlayStation Studios.

No hay algo sustancial que cambie la forma en la que juegas Ghost of Yōtei con esta expansión. Esto es más de lo mismo, algo que, en este caso, no es malo. Los agregados como las armas masivas y las habilidades de armadura son complementos que le dan un poco más de sabor a la experiencia, pero nada de esto cambia la forma en la que te relacionas con los enemigos y el DLC no presenta algún reto único. Por su parte, Most Wanted es un agregado interesante que, pese a tener sus defectos, nos entrega horas y horas de diversión. 

Si no has jugado Ghost of Yōtei, la Complete Edition es un fenomenal paquete que debes experimentar. No solo la experiencia base es sensacional, sino que Echoes of Sekigahara es un agregado que, sin ser completamente necesario, hace que el tiempo en Ezo sea más interesante. Sin embargo, si ya disfrutaste de la fantástica experiencia base y esperas que el DLC sea un punto final satisfactorio, es probable que te decepciones. Esta sigue siendo una aventura muy atractiva, pero no es algo necesario para todos.

Sebastian Quiroz
Sebastian Quiroz
27 años. Editor en Atomix.vg. Consumidor de la cultura pop.
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