Review – Tales of Eternia Remastered

TRENDING

EL RESCATE DEL PIXEL ART

En una época donde remakes y remasterizaciones se han convertido en parte habitual de la industria, pocos anuncios despertaron tanto interés entre los aficionados veteranos del JRPG como Tales of Eternia Remastered. Su regreso no solo rescata un clásico, sino que reivindica una de las entregas más queridas y, al mismo tiempo, menos reconocidas de la franquicia Tales of. Originalmente lanzado para PlayStation en Japón en el año 2000, el título llegó a Occidente bajo el nombre de Tales of Destiny II, una decisión que generó confusión al hacerlo pasar por una supuesta secuela cuando en realidad contaba una historia completamente independiente.

La aventura transcurre entre los mundos de Inferia y Celestia, dos dimensiones amenazadas por un evento catastrófico conocido como la Gran Caída. A partir de esta premisa, el juego construye una travesía que combina exploración, descubrimiento y una constante confrontación entre culturas que apenas comprenden la existencia de la otra. Durante años, Tales of Eternia permaneció relegado al recuerdo de sus seguidores. Si bien recibió una adaptación para PSP en Japón durante 2005, posteriormente desapareció de las plataformas modernas mientras otras entregas de la saga obtenían remakes, remasters o reediciones. Esa ausencia contribuyó a convertirlo en una obra de culto: apreciada por quienes la jugaron en su momento, pero difícil de recomendar a nuevas generaciones por la falta de opciones accesibles para disfrutarla.

El creciente interés de Bandai Namco por recuperar su catálogo histórico finalmente abrió la puerta para el regreso de esta entrega. Tales of Eternia Remastered conserva intacta la experiencia original, pero incorpora mejoras de calidad de vida orientadas a los estándares actuales. Entre ellas destacan los marcadores de objetivo, la posibilidad de desactivar encuentros aleatorios, los modos de velocidad acelerada, los ajustes de dificultad y los sistemas de reintento en combate. También permite alternar entre elementos audiovisuales clásicos o modernizados, ofreciendo una experiencia flexible tanto para veteranos como para nuevos jugadores. Más de dos décadas después de su debut, Eternia tiene una nueva oportunidad para demostrar por qué sigue siendo considerado uno de los capítulos más entrañables de toda la franquicia. Su retorno también permite observar una etapa fundamental del JRPG, cuando el pixel art, los mapas de exploración y los sistemas de combate en tiempo real comenzaban a convivir con ambiciones narrativas cada vez mayores.

TRAMA CLÁSICA CON CONTRASTES CULTURALES

Existen historias que envejecen con el paso del tiempo y otras que parecen fortalecerse con cada regreso. Tales of Eternia pertenece claramente a esta segunda categoría. La aventura comienza cuando Reid Hershel y su amiga de la infancia Farah Oersted conocen a una misteriosa joven llamada Meredy. Lo que inicia como un encuentro aparentemente casual pronto desencadena una serie de acontecimientos capaces de alterar el destino de dos mundos. A diferencia de numerosos JRPG de su generación, que recurrían desde el inicio a héroes predestinados o amenazas apocalípticas, Tales of Eternia apuesta por una progresión más gradual y humana. Sus protagonistas son personajes comunes que terminan involucrándose en conflictos mucho mayores de lo que imaginaban. Esa transición permite que el jugador construya un vínculo natural con ellos antes de que la historia eleve sus riesgos y dimensiones.

Otro aspecto que merece reconocimiento es la forma en que el juego administra su ritmo narrativo. Aunque la trama termina escalando hasta involucrar el destino de Inferia y Celestia, el desarrollo no pierde de vista el crecimiento individual de sus protagonistas. La aventura se toma el tiempo necesario para mostrar sus motivaciones, inseguridades y aspiraciones antes de introducir amenazas de gran escala. Gracias a ello, los acontecimientos importantes poseen un mayor impacto emocional y la narrativa evita convertirse únicamente en una sucesión de revelaciones espectaculares. Uno de los puntos más fuertes es la química entre Reid, Farah, Keele y Meredy. Sus diferencias de personalidad generan conversaciones memorables y aportan una sensación de compañerismo que continúa funcionando décadas después. Los momentos de humor, las discusiones y las conversaciones opcionales permiten que el grupo evolucione de manera convincente, incluso cuando la trama comienza a abordar conceptos más amplios.

También resulta interesante la manera en que el juego construye la relación entre Inferia y Celestia. Lejos de presentarlos únicamente como escenarios diferentes, la historia utiliza sus contrastes culturales para reforzar algunos de los temas centrales de la aventura. El desconocimiento mutuo, las barreras de comunicación y los prejuicios desempeñan un papel importante en la evolución de los personajes y otorgan al conflicto una dimensión más humana. Esta combinación de fantasía y reflexión sobre la convivencia entre culturas es uno de los elementos que mejor han resistido el paso del tiempo. El sentido de aventura continúa siendo otro de sus mayores logros. Viajar a regiones desconocidas, explorar ruinas y descubrir ciudades con costumbres propias mantiene una sensación constante de descubrimiento. Eternia recuerda una etapa en la que los JRPG buscaban que cada nueva localización se sintiera como parte de un mundo amplio, misterioso y digno de ser recorrido.

REMASTERIZACIÓN SIN OLVIDARSE DE SU ANTECESOR

Bandai Namco ha optado por una filosofía conservadora con esta remasterización. En lugar de reinventar el juego, ha preferido preservar su identidad mientras incorpora mejoras técnicas y de accesibilidad. Narrativamente, la experiencia permanece prácticamente intacta: la trama, los personajes y los diálogos conservan la esencia de la obra original, evitando cambios capaces de alterar su ritmo o personalidad. Las diferencias más evidentes aparecen en el apartado visual. Los fondos restaurados, los sprites mejorados y una resolución adaptada a pantallas modernas permiten apreciar mejor los escenarios sin borrar su estilo artístico. Las secuencias animadas también se benefician de una limpieza considerable, mientras que la interfaz ha sido revisada para facilitar la navegación y mejorar la legibilidad de los menús.

En el plano jugable, el Linear Motion Battle System sigue siendo el pilar de la experiencia, aunque ahora cuenta con ajustes que agilizan su ritmo. Los controles resultan más precisos, los tiempos de carga son menores y la gestión de habilidades y equipamiento se siente más cómoda. La inclusión de guardados automáticos, configuraciones adicionales y opciones para acelerar el avance contribuye a que la experiencia resulte más accesible sin sacrificar su esencia clásica. La remasterización funciona mejor cuando se entiende como una restauración y no como una reconstrucción. No busca sustituir el diseño original por sistemas contemporáneos, sino reducir las fricciones que podían dificultar su regreso. Esa decisión favorece la preservación histórica, aunque también significa que varias limitaciones de la versión clásica permanecen visibles.

ALIADOS, ARMAS Y TRABAJO EN EQUIPO

Una parte esencial del encanto de Tales of Eternia Remastered reside en su elenco principal. A diferencia de muchos JRPG de la época, los protagonistas no se sienten reducidos a simples arquetipos, sino que evolucionan de forma consistente y aportan posibilidades diferentes dentro del campo de batalla. Reid Hershel representa al héroe principal. Su personalidad relajada contrasta con el papel que progresivamente termina asumiendo dentro de la historia. En combate destaca por sus ataques físicos, combos rápidos y técnicas ofensivas, por lo que resulta una opción adecuada para quienes prefieren mantener el control directo de la acción.

Farah Oersted aporta energía y determinación al grupo. Su estilo basado en artes marciales la convierte en uno de los personajes más ágiles, mientras que su actitud optimista ayuda a equilibrar las dudas de Reid. Keele Zeibel funciona como la mente racional del equipo: su dominio de la magia elemental y sus conocimientos resultan fundamentales tanto para la narrativa como para la estrategia. Meredy, por su parte, aporta una perspectiva distinta gracias a su origen cultural y a su relación con los poderes espirituales que desempeñan un papel importante dentro de la historia. Más allá de sus funciones en combate, los personajes destacan por la naturalidad con la que interactúan. Muchas conversaciones opcionales muestran situaciones cotidianas, diferencias de opinión o momentos de humor que fortalecen la sensación de que se trata de compañeros reales y no de simples herramientas narrativas. Este detalle ayudó a diferenciar a la franquicia Tales of de otros JRPG de su época y continúa siendo uno de sus mayores atractivos.

El sistema de progresión permite especializar parcialmente a cada integrante mediante habilidades, armas, armaduras y accesorios capaces de modificar atributos como fuerza, defensa, precisión, velocidad o resistencia elemental. Aunque cada personaje conserva un rol definido, existe espacio suficiente para ajustar la composición del grupo de acuerdo con las preferencias del jugador. El equilibrio entre sus integrantes también ayuda a mantener el interés durante la aventura. Cada personaje posee fortalezas y limitaciones claras, incentivando la experimentación con configuraciones distintas según el enemigo o la zona. Esa variedad evita que una sola combinación domine toda la experiencia y refuerza la importancia de comprender las herramientas disponibles.

EL TRADICIONAL LINEAR MOTION BATTLE SYSTEM

La propuesta de la experiencia sigue siendo el Linear Motion Battle System, una propuesta que en su momento ayudó a diferenciar a Tales of Eternia de numerosos RPG por turnos. Los enfrentamientos se desarrollan en tiempo real, permitiendo controlar directamente a los personajes y combinar ataques, artes y habilidades especiales de manera dinámica. Aunque no alcanza la complejidad de entregas posteriores, conserva suficiente profundidad para mantener el interés durante toda la aventura. Uno de los aspectos más beneficiados por la remasterización es la respuesta de los controles. La ejecución de movimientos resulta más fluida y la personalización de botones facilita el acceso a las habilidades más utilizadas. Estas mejoras no transforman el combate, pero reducen la rigidez que podía percibirse en la versión original y permiten que la acción conserve su velocidad.

Bandai Namco ha evitado modificar sistemas completos o simplificar mecánicas con el único propósito de atraer usuarios nuevos. En su lugar, introduce ajustes discretos que respetan la intención original. Esta decisión será apreciada por quienes esperaban una restauración fiel, aunque quizá resulte conservadora para quienes deseaban una reinterpretación más profunda. En términos de rendimiento, la experiencia se mantiene estable. Los tiempos de carga reducidos, la navegación más ágil entre menús y la fluidez general ayudan a que el jugador se concentre en la exploración y los combates. Puede parecer un conjunto de cambios menor frente a la restauración visual, pero hace que las sesiones prolongadas sean más cómodas en plataformas contemporáneas.

Fuera de las batallas, la exploración conserva su encanto. Ciudades, mazmorras y escenarios continúan invitando al descubrimiento, mientras que los secretos y conversaciones recompensan la curiosidad. El diseño no siempre ofrece la orientación de un RPG moderno, pero sí mantiene una sensación de viaje que resulta coherente con la identidad del juego. A nivel audiovisual, el trabajo realizado es sólido. Los sprites y escenarios lucen más definidos, y las secuencias animadas presentan una calidad de reproducción superior. La banda sonora mantiene intacto su impacto y continúa siendo uno de los aspectos más destacados de toda la aventura. Los efectos sonoros también poseen mayor claridad, contribuyendo a modernizar la presentación sin alterar su identidad.

DIFERENCIÁNDOSE DE VARIOS TALES OF

Dentro del conjunto de remasterizaciones recientes de la franquicia, Tales of Eternia Remastered ocupa una posición particular porque representa una etapa muy diferente en la evolución de la serie. Mientras títulos como Tales of Vesperia, Graces f o Symphonia se apoyan en entornos tridimensionales y estructuras más cercanas a los JRPG modernos, Eternia mantiene una identidad profundamente ligada al pixel art clásico. Lejos de ocultar ese origen, la remasterización lo convierte en uno de sus principales atractivos. Los sprites conservan expresividad, los escenarios mantienen una composición detallada y la estética bidimensional aporta una personalidad que no depende del realismo técnico.

En una industria donde numerosas reediciones intentan reemplazar por completo la apariencia de sus referentes, esta decisión resulta coherente con el valor histórico de la obra. La filosofía de diseño también difiere de entregas posteriores. La exploración, la progresión narrativa y el combate conservan una simplicidad característica de su generación. Esto puede percibirse como limitación para algunos jugadores, pero para los aficionados constituye parte de su encanto. El resultado funciona como una cápsula del tiempo que permite apreciar una etapa fundamental de Tales of y comprender cómo algunas de sus ideas evolucionaron en capítulos posteriores.

LOS AÑOS NO PASAN EN BALDE

La fidelidad al material original constituye una de las mayores virtudes de esta remasterización, pero también es responsable de algunas de sus limitaciones más evidentes. El ritmo de progresión puede resultar irregular. Algunas áreas presentan recorridos prolongados, objetivos poco claros o desplazamientos repetitivos, especialmente para quienes están acostumbrados a sistemas de navegación más directos. Algo similar ocurre con determinadas mazmorras. Aunque muchas poseen una identidad visual atractiva, varios acertijos reflejan filosofías de diseño propias de otra época. En ocasiones, la dificultad no surge de una solución ingeniosa, sino de recorrer múltiples áreas o repetir acciones que alargan innecesariamente el avance.

El sistema de combate continúa siendo divertido, aunque algunas mecánicas se perciben rígidas frente a entregas como Tales of Arise, Tales of Xillia o Tales of Vesperia. La variedad de movimientos y opciones tácticas sigue siendo suficiente, pero muestra inevitablemente su antigüedad. La inteligencia artificial de los aliados también evidencia el paso de los años: aunque cumple su función durante buena parte de la aventura, en ciertos enfrentamientos toma decisiones poco eficientes. Una mayor personalización táctica habría sido bienvenida. Otro apartado que podría haberse modernizado es el seguimiento del contenido opcional. Muchas actividades secundarias dependen de explorar, conversar con personajes específicos o regresar a ubicaciones sin herramientas de orientación modernas. Para los aficionados veteranos eso puede formar parte del encanto, pero para jugadores nuevos puede provocar que contenido interesante pase inadvertido.

También existen oportunidades desaprovechadas relacionadas con la celebración del legado histórico del título. Muchas remasterizaciones incluyen galerías de arte conceptual, entrevistas, bandas sonoras ampliadas o materiales documentales que ayudan a contextualizar la importancia de una obra. La ausencia de estos contenidos resulta llamativa considerando el lugar que Tales of Eternia ocupa dentro de la franquicia. De igual forma, habrían sido bienvenidas opciones adicionales relacionadas con la traducción, comentarios de desarrollo o un apartado dedicado a las diferencias entre las versiones que el juego recibió a lo largo de los años. Ninguno de estos elementos afecta negativamente la aventura principal, pero habría aportado valor a una edición concebida para preservar un clásico. Visualmente, la restauración cumple con nota, aunque algunos elementos siguen mostrando su origen en la era de los 32 bits. Ciertas animaciones conservan una simplicidad evidente y algunos efectos podrían haberse modernizado un poco más sin comprometer la dirección artística. La banda sonora continúa siendo un punto fuerte, pero arreglos alternativos o una galería musical ampliada habrían enriquecido el producto final.

APOSTANDO POR LA NOSTALGIA Y EL AMOR A LOS SPRITES

Más de dos décadas después de su lanzamiento original, Tales of Eternia Remastered demuestra que algunos clásicos no sobreviven únicamente gracias a la nostalgia, sino porque fueron capaces de construir experiencias genuinamente memorables. Bandai Namco no ha intentado reinventar la obra original. En su lugar, ha optado por una remasterización respetuosa que conserva intacta la esencia del juego mientras introduce suficientes mejoras para hacerlo más accesible al público actual. El resultado es una aventura que mantiene su atractivo narrativo, un elenco entrañable y un sistema de combate que sigue siendo entretenido pese al paso del tiempo.

Las mejoras de calidad de vida, la restauración visual y las optimizaciones técnicas ayudan a que la experiencia resulte más cómoda sin comprometer su identidad. Aun así, algunas limitaciones heredadas de finales de los noventa siguen presentes, especialmente en el diseño de ciertas mazmorras, la inteligencia artificial y la ausencia de herramientas modernas para gestionar contenido opcional. Existe además un aspecto que probablemente decepcionará a los coleccionistas: Bandai Namco no lanzó una edición física para América, limitando su distribución regional al formato digital. En contraste, territorios como Japón y diversas regiones de Europa sí recibieron versiones físicas. Aunque esto no afecta la calidad del juego, sí representa una oportunidad perdida para rendir homenaje a uno de los capítulos más queridos de la franquicia con una edición tangible a la altura de su legado.

Pese a estas observaciones, Tales of Eternia Remastered cumple ampliamente con su objetivo. Se trata de una aventura llena de personalidad, exploración y encanto, capaz de transportar a los veteranos a una etapa memorable del JRPG y ofrecer a nuevos jugadores la oportunidad de descubrir una de las entregas más infravaloradas de la saga. Una remasterización sólida y necesaria que confirma que algunas historias merecen seguir siendo recordadas.


José Celorio
José Celorio
Atomix Logo