
De regreso a Hyrule
Todos recordamos la primera vez que jugamos The Legend of Zelda: Ocarina of Time. En 1998, Nintendo nos entregó lo que, para muchos, es el mejor videojuego de todos los tiempos. A casi 30 años del lanzamiento de este clásico, es difícil no sonreír al escuchar el trabajo de Koji Kondo, no emocionarse al pensar en alguno de los tantos enfrentamientos memorables que aquí encontramos o recordar la frustración de perderse en el Water Temple. Sin embargo, replicar esto es casi imposible para nuevas generaciones, quienes no solo están más familiarizadas con la serie por medio de Breath of the Wild y Tears of the Kingdom, sino que se oponen a experimentar algo proveniente del siglo pasado. De esta forma, la idea de un remake de Ocarina of Time tiene mucho sentido.
Hace unos días tuvimos la oportunidad de asistir a una presentación especial con nuestros amigos de Nintendo, en donde probamos anticipadamente el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time en Switch 2. Si bien aún faltan un par de semanas para la llegada de la versión final, este primer acercamiento aclaró muchas de nuestras dudas relacionadas con esta aventura y dejó en claro que los fans estarán más que contentos con este trabajo.
¿Qué tipo de remake es?
En esta ocasión tuve la oportunidad de probar tres secciones del título: el inicio de la aventura, la primera vez que exploramos el Hyrule Field y el Forest Temple, para un total de casi 90 minutos de juego. Durante todo el tiempo, muchas de mis dudas relacionadas con la estructura, sistemas y cambios fueron aclaradas, aunque aún hay detalles que, espero, el lanzamiento final logre aclarar. Antes que nada, hay que dejar en claro que esta versión de Ocarina of Time sí tiene cambios respecto a la versión original, más allá de los visuales, pero no llega a modificar las bases que todos conocemos.

Este sigue siendo un juego de aventuras lineal en donde exploramos calabozos, peleamos contra jefes usando algún tipo de ítem y obtenemos nuevos poderes para seguir avanzando. La estructura original se ha mantenido intacta, y muchos de los sistemas de combate siguen siendo los mismos. Sin embargo, el remake sí realiza un par de modificaciones para simplificar ciertos aspectos, ofrecer algún tipo de optimización y utilizar de mejor forma las herramientas que aquí tenemos.
Por ejemplo, conseguir la espada Kokiri al inicio ya no involucra un pequeño laberinto que, en la entrega original, fue creado para enseñarle al jugador cómo moverse en un ambiente en 3D. En el remake, esta sección es sustituida por una zona en donde el título ahora le demuestra al usuario la importancia de saltar con el botón indicado, dejando en claro uno de los cambios más grandes en comparación con el clásico de 1998. De igual forma, en el Forest Temple se ha agregado un elevador en un acertijo que hace que la exploración sea más directa y no tengas que dar tantas vueltas.

Una vez, los acertijos y sus funciones han sido conservados, pero el remake de Ocarina of Time agrega o cambia ciertos elementos para funcionar de mejor forma con los estándares actuales. Esto significa que aún tenemos que presionar interruptores, mover estructuras pesadas y ponerle atención a los escenarios para saber cómo progresar. A la par, el combate aún mantiene el ritmo original.
Si bien hay un par de nuevas animaciones, lo cual permite una fluidez mucho más natural, el sistema de combate aún es una danza dictada por el enemigo, en donde es necesario esperar hasta que sea posible atacar, un proceso que muchos han criticado, pero que se mantiene intacto en el remake. Sin embargo, hay un par de novedades, como el hecho de que al usar el arco o la resortera la cámara opta por una perspectiva en tercera persona, dándole al jugador una mayor libertad, e incluso es posible usar el giroscopio de los controles para apuntar.

Más allá de un par de ayudas y cambios menores, el remake de The Legend of Zelda. Ocarina of Time mantiene muchos de los sistemas y la filosofía de diseño que encontramos en el título original, aunque es probable que en la versión final veamos más modificaciones que ofrezcan una modernización para ciertos elementos. Esto puede sonar maravilloso para todos los fans que disfrutaron del clásico de N64. Sin embargo, es probable que un público contemporáneo tenga un par de problemas al adaptarse a la estructura original, ya que es diferente a lo que vemos en Breath of the Wild y Tears of the Kingdom.
Puesta en escena
El remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time va más allá de un par de modificaciones al gameplay, ya que también nos ofrece una extensa presentación visual y sonora mejorada que le da nueva vida a uno de los títulos que ocupan un espacio sustancial en nuestra mente. El resultado es una experiencia impresionante que te provoca una sonrisa constante al ver cómo es que la tecnología ha evolucionado en casi 30 años.

Una vez más, la estructura se mantiene intacta, pero esta puesta en escena luce espectacular, con una mayor atención al detalle, nuevos elementos visuales y un carisma que cautivará a todo tipo de jugador. Uno de mis agregados favoritos fue ver bruma en el Forest Temple, en donde se ha conservado la apariencia de una casa embrujada que ha comenzado a ser absorbida por la naturaleza que lo rodea, pero que la magia aún mantiene intacta hasta cierto punto. Kokiri Forest es hermoso, con una gran iluminación que hace resaltar los tonos verdes. Cualquiera puede perder horas de su día tan solo recorriendo estas áreas.
Sin embargo, las zonas más impresionantes, al menos de este previo, fueron Hyrule Field y Hyrule Castle Town. El primero de estos aún mantiene su gran tamaño, aunque no se han agregado actividades adicionales para llenarlo. Sin embargo, recorrer los pastorales y ver ciertas estructuras icónicas a la distancia, como el Lon Lon Ranch y Death Mountain, es mágico. Ahora, es importante mencionar que la distancia de dibujo no es la mejor y hay pequeños elementos en el campo que sufren de pop-in.

A la par, Hyrule Castle Town ha gozado de cambios muy importantes. Tan solo dejar de lado la cámara fija para presentarle al jugador un espacio que puede explorar a su libertad es algo mágico. Ahora es posible apreciar muchos más detalles, como pósters para productos que venden en la tienda o la forma en la que cada habitante cuenta con expresiones faciales únicas. Algo nuevo es la posibilidad de entrar a ciertas casas. No hay algo importante aquí, pero es un nivel de carisma adicional que cautivará a cualquier persona.
Esto transmite de mejor forma la idea original de presentar Ocarina of Time como una obra de teatro. Hacer el Z-targeting a un enemigo o persona ocasiona que aparezca una luz sobre ellos mientras la iluminación a nuestro alrededor disminuye, al igual que una puesta en escena. A la par, la nueva dirección de arte funciona a la maravilla y los desarrolladores han invertido mucho en la atención al detalle en la ropa de Link, los movimientos extravagantes de todos los rivales y la forma en la que interactuamos con este mundo.

Todo esto acompañado de un gran desempeño. El remake de Ocarina of Time corre a 60fps muy estables, y si bien hay un par de pormenores visuales, nada arruina la experiencia y deja en claro que los jugadores están frente a un juego de primer nivel. Por último, pero no menos importante, la música es fenomenal. Las composiciones clásicas están de regreso, pero estas nuevas interpretaciones por fin demuestran todo el esplendor del trabajo original y hay un par de detalles nuevos, como la manera en la que el tema de un calabozo se mezcla con la melodía del jefe antes de que el enfrentamiento comience. A la par, aquí encontramos voces que le dan vida a algunas de las escenas más icónicas del juego y, por si se lo preguntaba, sí viene con doblaje al español latino.
No hay duda alguna de que el remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time será una maravilla visual y sonora. Nintendo le ha dado nueva vida a uno de los mundos más icónicos que han creado y el resultado es simplemente espectacular y, no me sorprendería, si esta dirección es usada en más juegos en un futuro.
Lo que estábamos esperando
La idea de hacer un remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time sigue siendo complicada. Entiendo que, desde un punto de vista comercial, hacer esto tiene mucho sentido y acercará a un nuevo público a esta fantástica aventura. Sin embargo, la estructura y los sistemas siguen ahí. Claro, el control se ha actualizado, vemos un par de cambios y mejoras que modernizan la experiencia, pero este aún es el clásico de N64.
La capa visual que tiene encima es magnífica, con una gran presentación visual y sonora que todos pueden apreciar. Si nunca han jugado Ocarina of Time, esta es una gran forma de experimentar este título y, para todos los fans, este es un fantástico regreso a la historia del Héroe del Tiempo. Aún tengo dudas, pero este primer acercamiento me dejó en claro que Nintendo le rendirá honor a la aventura que nunca abandonó nuestros corazones.
El remake de The Legend of Zelda: Ocarina of Time llegará a Nintendo Switch 2 el 5 de noviembre de 2026.























