PLATAFORMA
PC, PS5, XBOX SERIES X, XBOX SERIES S, SWITCH 2,
PLATAFORMA RESEÑADA
SWITCH 2,
DESARROLLADOR
Claytech Works
PUBLISHER
Square Enix
FECHA DE SALIDA
18/06/2026

El siguiente gran paso
Creative Studio 5, previamente conocido como Team Asano, se ha encargado de mantener con vida un espíritu que, para muchos, puede ser obsoleto. Incluso antes del lanzamiento de Octopath Traveler, los juegos producidos por Tomoya Asano se sentían como continuaciones directas de lo que se realizó con Final Fantasy IX. Una vez que el HD-2D entró en escena, todas estas experiencias de verdad parecían que venían de una dimensión en donde el Super Nintendo nunca desapareció del mercado y solo recibía constantes mejoras. Hoy en día, en pleno 2026, hay múltiples remakes y títulos completamente originales que, si bien tienen bases muy marcadas, son capaces de sobresalir al refinar conceptos que vimos durante la generación de 16-bits y, lo mejor de todo, es que las posibilidades son infinitas, tal y como lo desea demostrar The Adventures of Elliot: The Millennium Tales.
Considerando que Creative Studio 5 ha trabajado en RPGs por turnos y RPGs tácticos, solo era cuestión de tiempo antes de que Asano y su equipo supervisaran un RPG de acción, algo claramente inspirado por títulos como Secret of Mana y The Legend of Zelda: A Link to the Past. De esta forma, muchos nos emocionamos cuando el año pasado Square Enix reveló The Adventures of Elliot: The Millennium Tales. Sin embargo, presentar una experiencia alejada de lo que esta división nos tiene acostumbrados trajo consigo una serie de preguntas, especialmente aquellas relacionadas con la identidad del proyecto y la forma en la que el HD-2D podría funcionar en una aventura de este calibre.
De esta forma, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales por fin ha llegado a nuestras manos. Si bien Final Fantasy Resonance ha dejado en claro que el HD-2D aún tiene un futuro brillante, el nuevo trabajo de Claytech Works, quienes previamente trabajaron en Bravely Default II, aún tiene que demostrar que la nostalgia que vemos en estas experiencias es solo una parte de la ecuación y no el atractivo principal. ¿Es The Adventures of Elliot: The Millennium Tales el sucesor de A Link to the Past que todos estaban esperando? ¿Hasta dónde se ha llevado el apartado visual en esta ocasión? Descubre las respuestas a estas y más interrogantes en nuestra Atomix Review.
Lo mejor llega al final
Si bien es cierto que The Adventures of Elliot: The Millennium Tales toma inspiración de Secret of Mana y A Link to the Past cuando hablamos de su gameplay, la historia es diferente. Al tomar como punto de partida los viajes en el tiempo, algo que claramente crea más de una comparación con Chrono Trigger, Claytech Works nos presenta un viaje milenario que, lamentablemente, sufre de una primera mitad muy lenta. Afortunadamente, todo lo que siembra el juego durante sus actos iniciales da como resultado una segunda parte mucho más entretenida, esto gracias al vínculo que el jugador crea con el elenco principal y secundario.

Como su nombre lo indica, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales nos presenta a Elliot, un aventurero que pasa sus días ayudando a todos aquellos que necesitan una mano. Eventualmente, el gobernante del reino de Philabieldia le pide a nuestro protagonista que salve a su hija de una maldición. Esto lleva al héroe a un viaje a lo largo de la historia, conociendo personajes en diferentes épocas y resolviendo problemas generacionales que, con suerte, logren solucionar los dilemas de más de una persona en diversas eras.
El inicio de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es lento por naturaleza. Los desarrolladores pasan varias horas introduciendo personajes importantes, estableciendo el dilema principal y sembrando puntos claves de la trama que cobran importancia en su segunda mitad. Sin embargo, esto se hace por medio de clichés y momentos que llegan a ser tediosos debido a la gran cantidad de información que el título le presenta al jugador. Claramente había una mejor forma de establecer las bases necesarias, pero Claytech Works optó por un camino muy sencillo que, no me sorprendería, ocasione que más de una persona no logre conectar con los personajes y sus dilemas.

Durante estos momentos, el juego nos presenta a un gran elenco de personajes en diferentes épocas. En lugar de contar su historia de una forma cronológica, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales da pasos atrás para presentar la evolución de su mundo. La primera época nos muestra un reino en paz y tranquilidad, pero la segunda era que visitamos es muy similar a la Edad Media, con un reino destruido y sin rastro alguno de magia. De cierta forma, el título nos ofrece un rompecabezas que poco a poco se va construyendo y nos proporciona una imagen clara de su mundo a través de siglos.
Parte del carisma que presenta esta sección es simplemente ver cómo es que el reino principal va cambiando y tratar de encontrar un vínculo entre personajes en diferentes épocas. Quizás la energética inventora en una era está ligada directamente con el investigador que nos ayuda en el presente. El título nunca nos ofrece una respuesta a estos cuestionamientos, y es interesante crear teorías que podrían ser o no reales.

Tras sentar las bases y establecer toda la información necesaria a lo largo de 10 o 15 horas, la segunda mitad de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales tiene la libertad de presentar una trama mucho más atractiva en donde en su centro encontramos las relaciones que Elliot creó a lo largo de su viaje inicial, especialmente con un personaje en particular. Claro, su trama aún es predecible, pero esto no es malo. El título deja una serie de pistas que cualquiera puede seguir, por lo cual es muy satisfactorio llegar a la conclusión antes de que el título la presente. Si bien es cierto que esta entrega no trata de reinventar las historias sobre viajes en el tiempo o no desea jugar con nuestras expectativas, su simplicidad resulta en un carisma que es difícil de ignorar.
Elliot no es un personaje que cambie a lo largo de su aventura, pero su presencia sí ayuda a que otros tengan algún tipo de evolución. Los mejores momentos del juego no están protagonizados por una batalla épica contra un jefe o acertijos que parecen imposibles, sino por la historia de este mundo. Después de horas y horas de exposición, es maravilloso ver en acción algún momento que marcó el rumbo de este reino, y estas son escenas que el juego se gana con su arduo trabajo. La cuestión es que llegar a estas recompensas involucra recorrer un camino que se puede llegar a sentir más aburrido de lo que debería.

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales no es una experiencia perfecta. La primera mitad de su historia es lenta, llena de exposición y constantemente introduce personajes que desaparecen por horas. Sin embargo, una vez que llegas a la segunda parte, la historia se vuelve uno de los mayores fuertes del título. Eventualmente, la trama es entretenida, los personajes encantadores y el viaje en el tiempo se utiliza de gran forma para ver al mundo crecer en tiempo real. Carisma es el nombre del juego y, al menos en este sentido, Claytech Works nos presenta un viaje que no solo le rinde honor a la época de 16-bits, sino que también es capaz de cautivar al público contemporáneo.
Diferentes eras, misma sensación
Aunque, a la distancia, el avance gráfico y tecnológico entre cada entrega de HD-2D puede parecer mínimo, la realidad es que todos estos juegos han logrado una serie de mejoras en todos sus apartados. Si bien aspectos como la iluminación y el uso de particulares realistas han gozado de cambios importantes a lo largo de los años, los últimos títulos se han enfocado mucho en el movimiento de cámara y el manejo de elementos 3D con los cuales los sprites en 2D interactúan. Esto puede sonar muy sencillo, pero cada uno de los estudios responsables por estas experiencias, supervisados por Creative Studio 5, han sido capaces de elevar estas ideas, y The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es un escalón más en una constante evolución.

La versión 2.4 del HD-2D nos presenta un mundo espectacularmente bello, y Claytech Works utiliza las herramientas a su disposición para dejar en claro la escala de esta aventura. Uno de mis detalles favoritos es la forma en la que el título emplea el blur cuando subes a partes altas del escenario para darte una pequeña probada de las áreas que recorrerás en un futuro. Todo esto desde una perspectiva que crea una ilusión al ocultar los detalles más importantes. A la par, la iluminación realista hace que los calabozos y cuevas se sientan tan reales como sea posible gracias al uso dinámico de la luz que proviene de antorchas o de alguna fuente natural. Por si fuera poco, aquí hay una paleta de colores variada que es capaz de transportarnos a los picos volcánicos de una montaña gracias a su rojo ardiente, pasando por lo húmedo de una selva por su verde sobresaturado, hasta el frío de la región nevada gracias al blanco y azul que caracteriza al hielo que nos rodea.
A la par, el título cuenta con espectaculares diseños de personajes e ilustraciones por parte de Naoki Ikushima. Si bien algunos personajes del reparto secundario se pueden llegar a sentir algo genéricos, el elenco principal destaca por una serie de elementos muy atractivos. Por ejemplo, Elliot se viste como nadie en este mundo, en donde el blanco de su ropa y el rojo de sus accesorios lo hacen resaltar inmediatamente. Sin embargo, es Māo quien merece la atención de todos. Aquí encontramos una fusión entre humano y felino que es capaz de expresar un gran rango de emociones, tanto en sprite como en dibujo principal.

Como ya lo mencioné, a primera instancia puede parecer como si The Adventures of Elliot: The Millennium Tales siguiera el camino de sus predecesores, pero el juego logra un avance sustancial en el uso de elementos 3D interactivos y el movimiento de cámara. Estos dos aspectos son capaces de elevar la cinematografía del juego y crean una sensación de escala que rara vez se había visto en un título de HD-2D. Esto es algo que vimos cobrar forma en el final de Dragon Quest I & II HD 2D Remake, aquí son presentados de una forma muy estable, y parece que serán elevados en Final Fantasy Resonance.
Lamentablemente, no todo es perfecto. Mientras que la historia de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales hace un buen uso de los viajes por el tiempo, el apartado visual desperdicia la gran oportunidad que este elemento representa. Claro, el pueblo principal va cambiando con las eras, pero todo lo que hay fuera de este reino se mantiene intacto a lo largo de miles de años. La única modificación notable que hay entre generaciones es una pequeña variante en la paleta de colores, pero esto solo significa pasar de un tono de verde a otro. A la distancia, muchos serán incapaces de notar el paso del tiempo y, en un juego con un gran énfasis en este elemento, es decepcionante que este sea el caso.

En el mismo sentido, el diseño del mapa se mantiene intacto en todo momento. El desierto siempre será el desierto, y el volcán nunca dejará de escupir lava. Es una oportunidad desperdiciada y evita que la sensación de escala que transmite la historia sea implementada de forma correcta. Lo peor de todo es que el mundo es pequeño, por lo que es fácil cansarse al visitar los mismos lugares una y otra vez sin algún cambio visual importante. Tal vez no sea el fin del mundo para algunos, pero en una aventura enfocada a viajar por el tiempo, este es el mayor fallo del juego.
Más allá de este elemento, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es una gran experiencia visual. El título refina muchos de los elementos que previas entregas de HD-2D introdujeron, y el resultado es un gran enfoque cinematográfico que funciona de buena forma con la narrativa. A la par, el mundo que nos presenta el título, aunque muy similar entre épocas, es bello. La paleta de colores, el uso de la iluminación realista y todos los elementos que han caracterizado a este tipo de experiencias dan vida a un universo que es capaz de cautivar al jugador en cualquier instante, incluso con sus tropiezos.
Ya te olvidaste de él
Mientras que la historia y el apartado visual de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales logran resaltar por medio de ideas entretenidas o una evolución sustancial en elementos previamente introducidos, la presentación sonora del juego simplemente hace un buen trabajo, pero es incapaz de dar el siguiente gran paso para que el público recuerde todo lo que escuchó tras terminar la aventura. Esto se aplica principalmente a la música, pero también son pocos los actores de voz que logran tener un impacto en el jugador.

No hay algo necesariamente con las composiciones de Yuto Moritani y Tomohiro Nakamachi. Todo lo que nos presentan cumple muy bien su función y, al momento de jugar, este trabajo es capaz de sobresalir. En particular, las tonadas que suenan contra jefes y en los calabozos principales impulsan al jugador a lograr sus objetivos y son fantásticos acompañantes para la acción. Sin embargo, nada resalta realmente. Llegarás a los créditos y, con suerte, podrás recordar parte de una canción. Una vez más, todo funciona bien dentro de la experiencia, pero no hay algo que sea capaz de quedarse con el público.
Este sentimiento se replica con las actuaciones de voz. Todos los involucrados hacen un buen trabajo. Sin embargo, algunos de estos exageran mucho sus papeles, como es el caso de Brenna Larsen como Faie, quien puede llegar a atormentar los oídos por sus constantes mensajes. Una vez más, Māo es la estrella. Su actriz es capaz de navegar por complejas emociones a lo largo del juego, lo cual logra transmitir a la perfección todo lo que le ocurre, creando una clara relación con el jugador en el proceso.

Si bien no hay algo necesariamente malo con el apartado sonoro, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales carece de algún elemento que lo haga resaltar en este sentido. Cuando estés jugando, vas a disfrutar de todo lo que el título tiene para nosotros, pero una vez que apagues la consola, será casi imposible recordar una sola canción o actuación de voz. Es triste, pero tampoco es el fin del mundo.
¿Más que A Link to the Past?
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es The Legend of Zelda: A Link to the Past. Claytech Works se dio a la tarea de crear un RPG de acción enfocado en la exploración de calabozos, y si bien hay un par de diferencias notables con el trabajo de Nintendo, la experiencia es muy similar a lo que vimos originalmente en 1991. Lamentablemente, este título no tiene muchas ideas originales, pero todo lo que nos presenta lo ejecuta de una forma lo suficientemente entretenida para que te mantengas pegado al control durante las casi 30 horas que te puede tomar llegar al final.

El trabajo de Claytech Works se divide en dos: combate y exploración. Comenzando con el primer punto, Elliot tiene a su disposición múltiples armas tradicionales para este tipo de aventuras, es decir, una espada, arco y flecha, un boomerang, bombas y más formas de ataque que no se salen de la norma establecida por previos exponentes del género. Si bien no hay algo necesariamente malo con lo que aquí encontramos, tampoco hay algo que sea especial. El sistema de combate es básico, y si bien hay bastantes opciones a nuestra disposición, todas hacen lo mismo. Lo único que destaca es la posibilidad de cargar nuestras herramientas para activar una habilidad especial, como una onda de choque con el martillo.
Afortunadamente, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales tiene más capas que hacen que su combate sea entretenido. La estrella del juego es el sistema de magicite, el cual permite modificar y personalizar de gran forma cada arma a nuestra disposición. El arco y la flecha, por ejemplo, pueden cambiar a un rayo destructor que utiliza la vida del protagonista como munición. El mazo crea rayos una vez que está cargado por completo. Las bombas rebotan, congelan enemigos y crean un charco de lava al explotar. Hay muchas combinaciones a nuestra disposición, y el juego constantemente nos ofrece nuevas piezas de magicite que expanden todas las capacidades al alcance, y permite que cada jugador sea capaz de crear a su propia versión del protagonista.

Por último, Faie, nuestra acompañante, utiliza magia que, si bien no tiene un gran uso en el combate directo, sí nos ayuda a recorrer el mundo de mejor forma y superar acertijos. Con esto, podemos alumbrar espacios oscuros, correr, teletransportarnos y más. Al igual que otros elementos del gameplay, es una idea sencilla que es ejecutada de forma positiva, pero que nunca trata de ir más allá de lo necesario, lo cual hace que el jugador no esté tan interesado en lo que este sistema puede lograr.
Ahora, el segundo enfoque de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es la exploración de su mundo y, lamentablemente, este aspecto no está tan pulido como debería serlo. Claro, los calabozos son muy buenos, con un gran diseño de niveles y acertijos que, pese a ser sencillos, son capaces de enganchar al jugador. Sin embargo, todo lo que sucede en el exterior se puede llegar a sentir tedioso. Parte de esto se debe a que el mapa es pequeño y no hay alguna modificación al momento de cambiar entre eras.

El mapa, con la excepción del reino principal, es estático. Esto significa que todos los calabozos están ubicados en el mismo lugar y el diseño del mundo es igual sin importar cuánto tiempo viajes al pasado. Si bien esto puede ayudar al momento de evitar que el jugador se sienta perdido, también ocasiona que sea bastante aburrido recorrer las mismas áreas una y otra vez sin algún cambio notorio. Lo cual es muy decepcionante, ya que el título constantemente recompensa la curiosidad del jugador. Debido a su pequeño tamaño, es muy fácil encontrarse con algún tesoro que oculta magicite o un templo con un pequeño reto que, al completarlo, nos otorga un fragmento de los cristales que aumentan la vida de Elliot.
Notablemente, los calabozos sí cambian un poco con cada época. Lo que en una era es un extenso dungeon con un jefe que resguarda un tesoro, en otro tiempo son solo dos o tres cuartos con un pequeño cofre que recompensa la curiosidad del usuario. Sin embargo, llegar a estos puntos de interés es más tedioso de lo necesario, especialmente considerando que los enemigos no representan un verdadero reto. Claro, algunos tienen modos de ataque únicos, pero todo se reduce a golpearlos sin pensar mucho en alguna estrategia. La única excepción son los jefes de la segunda mitad del juego, los cuales sí presentan diseños complejos que te piden utilizar todas tus herramientas de la mejor forma posible.

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales tiene un gameplay con dualidades. Por un lado, el combate es sencillo y las armas no van más allá de su función inicial. Sin embargo, el sistema de magicite expande de gran forma estas ideas al ofrecer un alto nivel de personalización. Por su parte, el diseño del mundo recompensa la curiosidad y los calabozos nos presentan un diseño cautivador. Lamentablemente, el mapa es aburrido y tedioso de recorrer. Afortunadamente, el juego tiene una gran personalidad. Una vez más, su segunda mitad nos presenta sus mejores momentos, y no voy a negar que los enfrentamientos, acertijos y la estructura de la aventura no solo son cautivadores, sino que también dejan en claro el gran carisma que este juego tiene.
¿El carisma es suficiente para cautivar al jugador? En algunas ocasiones no, pero The Adventures of Elliot: The Millennium Tales logra presentarnos una aventura que brilla, no por sus ideas en el gameplay o por la exploración, sino por la manera en la que todo está conectado. Las conversaciones entre personajes, los retos que el título nos presenta, los enfrentamientos que ocurren en las últimas horas y lo bombástico que llegan a ser los puntos más altos de esta aventura hacen que este viaje sea memorable. Cuando tomamos una lupa y analizamos cada apartado, las cosas comienzan a quebrarse, pero cuando vemos el marco general, el trabajo de Claytech Works tiene más aciertos que fallos.
Si hay esperanza…

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es una experiencia muy entretenida. No está libre de problemas y, en un rango general de los juegos de HD-2D, el trabajo de Claytech Works estaría en los últimos lugares. Sin embargo, esto no significa que la experiencia sea mala. La historia comienza lenta, pero el título siembra todos sus puntos narrativos que dan como resultado una fantástica segunda mitad que fácilmente puede cautivar a los jugadores.
Aunque el mundo de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales se llega a sentir monótono en más de un sentido, los desarrolladores han hecho un fantástico trabajo con el HD-2D. El título no solo brilla en los elementos característicos de esta dirección de arte, sino que también logra mejorar aspectos como el uso de 3D y presenta un manejo de cámara más cinematográfico. El resultado es una experiencia visual que deja en claro por qué el HD-2D sigue siendo tan atractivo hoy en día como lo fue en el 2018.
Lamentablemente, la presentación sonora no es tan atractiva. El trabajo que aquí encontramos cumple bien su función y, al momento de jugar, vas a encontrar composiciones que elevan todas las escenas que protagonizan, pero una vez que cierras el juego, es muy difícil recordar algo de lo que escuchaste. Lo mismo se puede decir de las actuaciones de voz. Todos los involucrados hacen un gran trabajo, pero son pocos los casos que realmente logran resaltar.
De cierta forma, se siente como si el gameplay de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales estuviera luchando constantemente consigo mismo. El combate es simple y los enemigos son obstáculos muy sencillos, pero el sistema de magicite da pie a un alto nivel de personalización que modifica de forma sustancial la forma en la que funcionan todas las armas. El mundo es aburrido de recorrer y la mecánica de viajar por el tiempo no está implementada tan bien como podría, pero la exploración recompensa constantemente al jugador y el diseño de calabozos es atractivo.
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales es carismático. Tal vez no sea el mejor juego dentro de la escena del HD-2D, pero tampoco es una mala experiencia. Este no solo es un escalón más en la constante evolución que Square Enix comenzó tras el lanzamiento de Octopath Traveler, sino que es una aventura que vale la pena experimentar, incluso si algunas de sus partes no son tan buenas como a muchos nos hubiera encantado.









































































