Terminator 2: El Inevitable Juicio Final

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Por: Javier Cortés

Para los cinéfilos millenial, pocas cosas pueden compararse con el recuerdo de un Sábado en la tarde del Canal 5 viendo El Exterminador, El Exterminador 2 y El Vengador del Futuro, pues en los 90 Terminator aún era redonda, sin secuelas baratas y con James Cameron a cargo de todo.

Terminator 2: El Inevitable Juicio Final

La Tecnología Crece... los intelectos se acortan

Érase una vez 1984, cuando el futuro dominaba la publicidad y el cine. Hoy 2026, la tecnología con la que alguna vez soñamos ya está aquí, pero la cultura popular nos manda en retroceso a aquella década con modas efímeras:

"Genera una imagen de cómo me vería en los años 80". — Individuo promedio

Entre el fanatismo de culto de Terminator 1 y Aliens, y el frenesí de mainstream de Titanic y Avatar, encontramos la obra maestra de James Cameron que cambió para siempre el uso de tecnología en el cine, Terminator 2: Judgement Day.


Hace apenas unos días el investigador de Anthropic AI, Evan Hubinger, compartió que él y sus colegas creen genuinamente en que la Inteligencia Artificial puede acabar con la humanidad, indicando una probabilidad superior al 10 por ciento. Bajo esta misma premisa, la película nos presenta un apocalipsis inminente con el nombre de Skynet:

"The Skynet Funding Bill is passed. The system goes online August 4th, 1997. Human decisions are removed from strategic defense. Skynet begins to learn at a geometric rate. It becomes self-aware at 2:14 a.m. Eastern time, August 29th. In a panic, they try to pull the plug." — Archivos detallados del T-800

Por instinto de supervivencia, Skynet reconoció a la humanidad como amenaza y desató un ataque nuclear contra la URSS, provocando la respuesta soviética que dejó como saldo la extinción de 3 millones de humanos (cof cof, Dr. Strangelove); los sobrevivientes fueron conocidos como La Resistencia.

Hoy en día la IA se desarrolla exponencialmente, y el control sobre ella es el control sobre el futuro. A pesar del pánico y la paranoia colectivas, el presidente de Estados Unidos Donald Trump asegura que ganarle a China esta carrera es una prioridad mayor que la preocupación pública. Por si fuera poco, el republicano se atrevió a decir que bastaba con solo su supervisión para evitar que los modelos de IA se descontrolen.

Una Producción Nuclear

La brecha de 7 años entre 1984 y 1991 es clave para el éxito de la película, pues más allá del cambio en la tecnología de efectos (que abordaremos más adelante), la atmósfera de Los Ángeles entre una década y otra es muy importante. Y cuando uno piensa en LA piensa en Rock n Roll:

  1. Bad to the Bone: el One Hit Wonder de George Thorogood en 1982 fue una necedad de James Cameron, que insistió en usar la canción a pesar de que ya había sido utilizada en otras películas, pero que dijo era necesaria para acentuar el badassismo de Arnold.

  2. Public Enemy: muchos supimos de la existencia de esta banda por la icónica playera de John Connor. Y aunque ellos pertenecen al Rap, sus colaboraciones con Sonic Youth y Anthrax les valieron un lugar especial entre los metaleros.

  3. You Could be Mine: en 1991 Guns N' Roses dominaba el mundo, y ver a dos adolescentes en motocicleta con una grabadora por las calles de LA fue el retrato perfecto de la generación X.

Además del Rock, el score volvió a correr a cargo de Brad Fiedel, que cambió los sintetizadores ochenteros por un sonido mucho más complejo e industrial, importando el legendario tema principal de la primera para llevarlo a su apoteosis en la segunda.

Un elemento importantísimo en T2 es el ambiente militar de la película. Más allá de todo el arsenal en pantalla, el entrenamiento en la pre producción fue piedra angular para lograr el mood.

Linda Hamilton tuvo como entrenador personal a Uziel Gal, el diseñador de armas israelí a quien se le atribuye la invención del arma automática Uzi. Por otro lado, Robert Patrick (T-1000) pasó días entrenando el uso de la Beretta 92FS hasta poder disparar sin parpadear, un detalle sutil pero clave para la deshumanización del personaje.

Quizás el arma más icónica de la película sea la escopeta Winchester 1887, misma que la producción tuvo que recortar para que Schwarzenegger pudiera girarla y disparar al mismo tiempo que manejaba la Harley-Davidson Fat Boy. Ese no fue el único problema que el rifle dio en el rodaje. Durante el escape del hospital mental (irónicamente llamada Pescadero), le causó una sordera de varios días a Linda Hamilton, que olvidó utilizar los tapones de oído en la escena del elevador. Y por si fuera poco, al terminar la persecución de las motocicletas, cuando se acerca la llanta en llamas, Arnold golpeó no una, ni dos, si no tres veces a Edward Furlong en la cara. De acuerdo a James Cameron, uno de los golpes casi lo noqueó.

Pero si de badassismo se trata, definitivamente la ganadora es la M134 Minigun, una ametralladora con capacidad de disparar 6,000 balas por minuto y que fue modificada para disparar solo 2,000. Esta bestia se consolidó en la guerra de Vietnam, donde se ganó el apodo de Puff, The Magic Dragon... a pesar de su tremendo poder, el T-800 logró 0.0 muertes.

Y si hablamos de Nam, se tiene que mencionar a los hermanos Mike y Chuck Tanburro, pilotos veteranos a cargo de operar los helicópteros Jet Ranger en el escape de Cyberdyne Systems. Todas las escenas en que vemos a los helicópteros pasar por debajo de puentes y evadiendo obstáculos fueron 100% reales. El peligro fue tal que los operadores de cámara se negaron a grabar la secuencia, por lo que el mismo Cameron tomó la cámara para filmar la escena. En su momento, Quentin Tarantino bautizó dicha persecución como "The Last Terrific Car Chase".

Cerrando el ciclo de armas y Vietnam, tenemos el lanzagranadas M79, el que usan para volar la puerta de seguridad en Cyberdyne. Y por supuesto, es el arma elegida para exterminar al T-1000. Lo más característico de este lanzagranadas es el sonido de vacío que emite, por lo que los soldados gringos lo apodaron Thumper ("Thump!") o Blooper ("Bloop!"); personalmente creo que el sonido es algo más como un "Flum!".

Ya que definimos el tono de la historia en su contexto militar y tecnológico, es imperativo resaltar la foto. Al igual que en el score, Cameron volvió a asociarse con Adam Greenberg, que pasó de los colores neón del Cyberpunk en T1 al azul industrial característico de T2.

Para los exteriores de noche, utilizó solo la iluminación artificial de las calles de LA, y para los interiores decidió rebotar luz desde el suelo para crear un efecto de pesadilla; el mejor ejemplo es toda la secuencia del escape en Pescadero. Toda la película presenta un duelo entre el naranja y el azul, sobretodo hacia el desenlace en la fábrica de acero. A mí me gusta interpretar esta rivalidad entre el futuro dominado por las máquinas (azul) y el presente humano en California (naranja).

El clímax fotográfico se alcanza en la premonición de Sarah Connor, cuando la envuelve la explosión nuclear. Prueba de ello fue una carta que recibió James Cameron:

"Thanks for T2. It is the most correct visual representation of the effects of a nuclear weapon ever put on film." — Sandia Nuclear Laboratories

¿Cómo se logró? El rodaje tuvo lugar en medio del desierto, donde se coordinó una explosión controlada. Greenberg filmó a 300 fps, material que podemos apreciar al inicio de la película durante la épica secuencia de créditos.

Además de una maqueta masiva y perfectamente detallada con palmeras y vehículos en movimiento, se utilizaron tres materiales para la explosión: un mortero de escombros, un cañón de propano y cemento de caucho. Pero antes del material y la cámara, lo más importante es la cronología de los factores:

  1. Destello de Luz

  2. Radiación Térmica

  3. Un Retraso

  4. Onda de Choque Atmosférica

"First you burn and then you blow up." — James Cameron

Industrial Light and Magic

Diez años antes de T2, incluso antes de T1, James Cameron ya tenía en la cabeza la idea de un hombre líquido, pero ni los modelos en arcilla ni el stop motion podían materializar la imagen que tenía en mente. Películas como Tron y The Last Starfighter ya mostraban importantes avances en tecnología visual, pero que eran 100 por ciento digitales.

El gran ensayo para el director fue en 1989 con The Abyss, que además de ya sentar las bases del color azul y los entornos industriales, llevó el uso de efectos a otro nivel con la creación del tentáculo de agua alienígena, o como lo llamaba Cameron, el Water Weenie, en referencia al juguete de los 80.

La película costó 47 millones de dólares y la mayoría del presupuesto se invirtió en esta secuencia. Dos años después, Terminator 2 obtuvo casi 100 mdd para su producción, no mucho si tomamos en cuenta que en The Abyss solo hubo una escena líquida, mientras que en T2 hubo 47.

¿Quiénes fueron los responsables? Industrial Light & Magic, la división de Lucasfilm de efectos visuales y gráficos que debutó en 1977 con Star Wars. Todos los animatronics y props estuvieron a cargo del equipo de Stan Winston, quien tuvo como brazo derecho en la parte digital a Dennis Muren. Ellos ganaron 2 de los 4 Óscares de la película: Mejor Maquillaje y Mejores Efectos Visuales.

"If you are not an artist, don't expect the computer to do it (...) Tech serves art." — Stan Winston

El legado tecnológico de la película es masivo. Apenas dos años después, el mismo equipo de ILM estuvo a cargo de crear todos los dinosaurios para Spielberg en Jurassic Park. Y en 2026, el mejor ejemplo de utilizar a la tecnología como herramienta y no como eje principal es Nolan, que además de ya experimentar con explosiones nucleares en Oppenheimer, ahora mismo sigue en cartelera con The Odyssey, que es quizás el máximo logro en cuanto al uso de efectos prácticos y CGI en un mismo proyecto.

2 Datos Curiosos

  1. El diseñador y animador digital, John Knoll, lanzó al mercado Adobe Photoshop meses antes de integrarse al equipo de ILM para T2.

  2. El guitarrista de Tool, Adam Jones, fue parte del equipo artístico de Stan Winston en T2 y Jurassic Park.

La Sagrada Familia

Resulta irónico buscar el sentido humano en una película donde el argumento, una batalla por el futuro de la humanidad, lo están definiendo dos máquinas. Pero antes del rodaje y del guión, todo comenzó con una petición de Linda Hamilton, quien aceptó volver a interpretar a Sarah Connor bajo una condición:"Quiero que esté loca." — Linda Hamilton

Y aunque hacia el final de la primera película ya daba muestras de su carácter: "On your feet soldier!", en T2 pasa de víctima a victimaria, de inocente a cabrona, de sumisa a histérica, y todo por la razón más humana posible: su hijo.

John por su parte, de ser el adolescente rebelde que vemos durante los primeros minutos, asume el papel de liderazgo de manera explícita en la escena del estacionamiento: "I'm gonna get my mom, and I order you to help me".

Por último el T-800, que pasó de ser una máquina asesina imparable en T1 a una máquina con capacidades de aprender, de adaptarse, e incluso entender los sentimientos humanos: "I know now why you cry".

Si nos ponemos a buscar similitudes y analogías, no es tan alocado pensar en estos tres como la Sagrada Familia: John es el hijo profetizado, el elegido. El T-800 es la figura paterna a pesar de no ser el padre biológico. Y aunque en T1 queda explícito que Sarah no es virgen, sí concibió de manera inmaculada, pues la eterna paradoja de Terminator recae en que no es posible que John haya nacido si él mismo mandó a su padre del futuro para que conociera a su madre.

"Watching John with the machine, it was suddenly so clear: the Terminator would never stop. It would never leave him. It would never hurt him, never shout at him, get drunk and hit him, or say it was too busy to spend time with him. It would always be there and it would die to protect him. Of all the would-be fathers who came and went over the years, this thing, this machine, was the only one that measured up... in an insane world, it was the sanest choice." — Sarah Connor

Nada está escrito

Algunos no saben que Terminator 1 tenía originalmente un desenlace muy distinto, en el que se mostraba a la policía recolectando los restos del T-800 en la prensa hidráulica, tomando posesión del antebrazo robótico y el CPU. Finalmente, una escena en las instalaciones de Cyberdyne mostraba cómo estos elementos se convirtieron en la base para el desarrollo de lo que sería Skynet.

Es por esto que en los primeros minutos de Terminator 2 vemos a Miles Dyson entrar a una bóveda de máxima seguridad en Cyberdyne, donde se encuentran resguardados tanto el brazo como el chip.

Lo mismo sucedió con el final de T2, en donde se mostraba a Sarah anciana en el parque de la explosión nuclear. El mismo John que vemos durante el prólogo de la película, el del futuro apocalíptico con los binoculares, aparecía en el final alternativo con ropa de civil y llevando una vida completamente normal.

Según comparte Cameron, además del pésimo maquillaje de Sarah, la escena restaba fuerza a la premisa principal del guión, que siempre se trató sobre pelear contra la idea de que el futuro está escrito y dicta nuestras vidas.

"There is no fate but what we make."



Colaboradores invitados
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