
Querían una última oportunidad
Nuevos reportes aseguran que Bungie evaluó varias alternativas para el futuro de Destiny antes de tomar la decisión de poner fin al desarrollo activo de Destiny 2. Entre las opciones discutidas internamente figuraba un ambicioso relanzamiento bajo el nombre de "Destiny Infinity", una propuesta que buscaba revitalizar la franquicia tras el desempeño por debajo de las expectativas de sus expansiones más recientes.
De acuerdo con la información publicada por los medios, las dudas sobre la dirección de la saga comenzaron a intensificarse después de que Edge of Fate no lograra alcanzar los resultados esperados. La situación habría empeorado con Renegades, la expansión temática inspirada en Star Wars lanzada en diciembre, cuyo rendimiento comercial y capacidad para retener jugadores habría sido incluso menor. Ante este escenario, Bungie inició conversaciones sobre posibles cambios estructurales para mantener viva la serie.
El proyecto Destiny Infinity contemplaba un relanzamiento de la franquicia acompañado por el regreso al modelo tradicional de una gran expansión anual. Sin embargo, la propuesta terminó siendo descartada debido a los elevados costos de producción y al riesgo financiero que implicaba, especialmente mientras el estudio también destinaba recursos al desarrollo y soporte de Marathon. Del mismo modo, la posibilidad de crear Destiny 3 volvió a ser analizada, aunque tampoco avanzó más allá de las discusiones preliminares.
El cierre ya no tiene marcha atrás
Las revelaciones surgen poco después de que Bungie confirmara oficialmente que Destiny 2 recibiría su última actualización importante de contenido el 9 de junio, cerrando un ciclo que se extendió por casi nueve años desde el lanzamiento del juego en 2017. Aunque el título seguirá disponible y sus servidores permanecerán activos, el estudio ya no desarrollará nuevo contenido para la experiencia de disparos en línea que marcó una generación de jugadores.
La situación refleja los desafíos que ha enfrentado Bungie en los últimos años. Tras separarse de Activision en 2019 y convertirse en una desarrolladora independiente, la compañía continuó apostando por Destiny, pero varias expansiones no alcanzaron las metas previstas. Incluso después de su adquisición por parte de Sony en 2022, los problemas financieros persistieron. Mientras tanto, parte de la comunidad de Destiny ha organizado una movilización para regresar al juego el 9 de junio, con la intención de demostrar que aún existe una base de jugadores apasionada por una de las franquicias más importantes del estudio.
Vía: IGN























