
El tema sobre el tiempo sigue a debate
El debate sobre el tiempo que los niños deberían dedicar a los videojuegos está muy vigente, especialmente ahora que estas experiencias forman una parte importante del entretenimiento moderno. Aunque numerosos estudios destacan beneficios relacionados con la atención, la planificación, la lectura, las matemáticas e incluso la gestión emocional, especialistas coinciden en que la clave está en encontrar un equilibrio saludable.
Uno de los trabajos más citados sobre el tema es el del doctor Jesús Pujol, cuya investigación concluyó que muchos de los beneficios cognitivos asociados a los videojuegos pueden obtenerse con apenas dos horas de juego a la semana. Sin embargo, el estudio también señala que superar las nueve horas semanales podría estar relacionado con problemas de conducta, no porque los videojuegos sean perjudiciales por sí mismos, sino porque podrían desplazar otras actividades importantes para el desarrollo social y emocional.
Tomando como referencia estos datos, la psicóloga Nancy M. Petry ha señalado que una cifra razonable para la mayoría de los menores sería alrededor de 30 minutos al día. No obstante, los expertos subrayan que esta recomendación no debe interpretarse como una regla rígida. Cada niño tiene necesidades, niveles de madurez y formas de reaccionar diferentes, por lo que el tiempo ideal puede variar de un caso a otro.
Al final dependerá de cada persona
La psicóloga y profesora universitaria Rocío Gómez destaca que el papel de los padres es fundamental durante las primeras etapas de contacto con los videojuegos. Según explica, lo ideal es acompañar a los menores durante las sesiones de juego, interesarse por lo que hacen y utilizar títulos que fomenten habilidades como la paciencia, la regulación emocional y la tolerancia a la frustración. Además, recomienda prestar atención a señales como rabietas o dificultades para dejar de jugar, ya que pueden indicar la necesidad de ajustar los tiempos o cambiar de tipo de videojuego.
En general, los especialistas coinciden en que los videojuegos pueden ser una herramienta positiva cuando se utilizan con supervisión y moderación. Más que centrarse únicamente en el número de horas, los expertos recomiendan elegir experiencias adecuadas para la edad del menor, participar activamente en la actividad y utilizar el juego como una oportunidad para fortalecer la comunicación y los vínculos familiares.
Vía: 3DJ























